Gallardo y el "karma" de la "manta corta"

No se tiene en cuenta que existe una tercera opción que es la de protegerse con la posesión del balón.

Foto: Télam
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El que ataca mucho y bien se defiende poco y mal, según refieren los análisis primarios de cualquier futbolero, pero no se tiene en cuenta que existe una tercera opción que es la de protegerse con la posesión del balón, aunque en el caso de este River Plate de Marcelo Gallardo a este último concepto se lo viene devorando últimamente el anterior, el de la teoría de la "manta corta", esa que cuando tapa la cabeza descubre los pies, y viceversa.

River, con Gallardo, ganó títulos entre 2014 y 2015 al punto de "romper" varios maleficios. En el actual torneo iba ganando seis partidos, pero cuatro de ellos terminaron en empates y los dos restantes en derrotas. Una de ellas, la más dolorosa, ayer contra Boca.

No hay mucha relación entre este Gallardo, lúcido "10" de River en los 90, ganador como técnico desde su debut en Nacional de Montevideo como entrenador hace cinco años, y otros técnicos de River. Dos de ellos, allá lejos y hace tiempo, ponían todos las fichas en el ataque: Renato Cesarini y el brasileño "Didí".

Hace medio siglo, Renato instaló la idea de seis jugadores de ataque, con dos mediocampistas como Juan Carlos Sarnari y Jorge Solari, en sus inicios también buenas promesas como delanteros.

El "Nene" Sarnari tenía buen cabezazo y capacidad para definir. En su debut a fines del ´59, con 16 años, le hizo dos goles a Racing en "El Cilindro" de Avellaneda. Solari era un atacante con gol en Newell's y Vélez.

Por eso Cesarini los hizo volantes ofensivos, y con ellos River llegó a la final de la Copa Libertadores de América en mayo de 1966, hasta aquel partido fatídico en Santiago de Chile contra Peñarol, que ganaba 2 a 0 y cayó en tiempo suplementario, también por 4 a 2.

La leyenda cuenta que Renato no supo "cerrarlo", como se dice ahora. Por desgarro de Alberto "Nicha" Sáinz mandó a Solari -autor de un golazo y figura de River en el primer tiempo- de lateral por derecha e ingresó Juan Carlos Lallana, otro delantero.

Hace diez años, Daniel Bayo comentó que estando en el banco se escuchaban los gritos del presidente Antonio Liberti, en la platea, pidiendo por él -Bayo era volante central, típico "5"- en vez del "Negro" Lallana. Peñarol lo dio vuelta y las razones salieron a la luz.

Ya en 1972 el brasileño Waldir Pereira "Didí" propuso un juego frontal. Entonces River se armó sobre una base de juveniles que le habían ganado a Boca 3 a 1 en cancha de Racing en noviembre del año anterior, en una noche "mágica" de Norberto Alonso, Juan José López y Carlos Morete, entre otros. En el Monumental, en el Metropolitano siguiente Boca ganó 4 a 0.

Renato y "Didí" no especulaban. Gallardo tampoco. En el actual torneo River le ganaba a San Martín de San Juan, en Nuñez; a Defensa y Justicia, en Florencio Varela; a Patronato, en Paraná; a Arsenal 2-0, en Sarandí; a Estudiantes puntero, en Huracán y a Boca, en el Monumental.

Cuatro terminaron en empates y dos derrotas, frente a Patronato y ante Boca, la más dolorosa. Cuando iban 15 minutos del segundo tiempo y llegó el empate de Carlos Tevez, River tenía nueve jugadores en campo rival. Un rápido contraataque y falla del juvenil arquero Augusto Batalla fueron determinantes para que todo cambiara.

La gran disyuntiva de Gallardo quizás remita a otro notable entrenador de los años ´60, también brasileño, como Elba de Paula Lima, conocido como "Tim", artífice de "Los Matadores" de San Lorenzo.

"Tim" aludió al equilibrio de su equipo en una jugosa entrevista con el inolvidable Osvaldo Ardizzone para la revista "El Gráfico", en la que puso el ejemplo de la "manta corta". El apuntaba como figura que "cuando uno se tapa la cabeza, suele destaparse los pies". Y algo sabía quien como futbolista fue uno de los mejores delanteros de Brasil en el Mundial de Italia 1938. Hombre sabio y elegante. Gallardo tendrá que releerlo para seguir aprendiendo.