La estupidez humana no tiene límites y hay ocasiones en las que sale a la luz de manera notoria. Después de ganar su partido por los cuartos de final del US Open, Roger Federer se acercó a las tribunas para firmar autógrafos y terminó rescatando a un nene que la estaba pasando pésimo.
El pequeño había logrado ponerse en primera línea para obtener la firma de su ídolo, pero al resto de los asistentes poco les importó el tamaño del pibe y con una desesperación injustificada se avalanzaron contra las vallas para que Federer les dejara su autógrafo, aplastando al pequeño que entró en pánico.
Por suerte, Federer notó rápidamente lo que estaba sucediendo e intervino junto al personal de seguridad para rescatar al chico.