En el fútbol todo puede ser o es relativo; y una decisión pretende rotar el curso de un partido, aunque si esa decisión no viene, el cambio podría llegar igual.
Durante varios días la gran incógnita de todos era saber quién sería el centro delantero para el debut, Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín o Carlos Tevez. Uno de esos ocuparía el único lugar de centro delantero que ofrece hoy el esquema 4-3-3 del Tata Martino.
Con el partido 2 a 1 a favor, pero sufriendo, el entrenador argentino optó por el ingreso de Higuaín por Agüero y de Tevez por Javier Pastore.
Entonces, tres puntas, Messi, Higuaín y Tevez más el aporte íntegramente ofensivo y sin contención de Ángel Di María. La decisión terminó abriéndole, en el último cuarto de hora del partido, el juego a un equipo paraguayo que con el ímpetu y las variantes realizadas por Ramón Díaz complicaban más y más el combinado nacional. Llegó el empate y la alegría se pasó de bando.
Todas las dudas se produjeron con estas variantes realizadas por Martino que no fueron precisas en cuanto a lo táctico pero terminaron conformando al público que llegó hasta La Serena y que pretendía en cancha al Pipa y al Apache. Pero, especialmente, terminó conformando a ambos delanteros.