Los jugadores profesionales dejan muchas cosas de lado para mantenerse en el más alto nivel. Entrenamientos duros, presiones del exterior, contratos multimillonarios, todo eso rodea a los futbolistas que cada vez disfrutan menos de algo tan simple (y bello) como tocar un balón.
Pero nada de eso ocurre con Neymar. El crack brasileño es de aquella raza en extinción que en cuanto se le cruza una pelota, no puede dejar de divertirse con ella, acariciarla...hacerla bailar a su ritmo. Se le nota en la mirada y la sonrisa al disfrutar lo que hace.
Esto ocurrió en un vídeo subido por él a sus redes sociales de Facebook e Instagram, donde se lo puede ver en un lugar parecido a un gimnasio entrenando. Pero cuando llegó su mejor amiga, demostró los lujos y el freestyle en un espacio ínfimo que puede realizar.
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