Phil Mickelson protagonizó un hecho curioso y poco común, producto de un mal drive de salida en el torneo de golf del Northern Trust Open.
En el hoyo 15, al golfista se le fue un lanzamiento bastante desviado y la bola, tras rebotar en los árboles, cayó sobre el público que observaba al costado del campo. Increíblemente, la bola terminó en los pantalones de un aficionado.
El aficionado quedó recostado en el suelo con la bola dentro de su pantalón. Las reglas del golf prohíben que nadie, salvo el propio jugador pueda tocar la bola, por lo que el aficionado se quedó inmóvil hasta la llegada de Mickelson.