Carlos Cippitelli, sinónimo de ejemplo y lucha

"El Gran Capitán", referente histórico del Mendoza RC, se brindó por entero a esta entrevista, como siempre lo hizo adentro de una cancha de rugby. A pesar de las dificultades, nos contó toda su trayectoria y los valores que siempre inculcó.

Foto: Archivo personal
Foto: Archivo personal

- ¿Cúando naciste y a qué edad debutaste en primera?
 
- Nací el 4 de agosto de 1960 y mi debut fue a los 16 años en la Primera B. Yo había empezado a jugar al rugby a los 15 años, ya que antes me dedicaba al fútbol, era delantero en Jorge Newbery. Con el Mendoza Rugby salí siete veces campeón.
 
- ¿Y cuándo te eligieron capitán de tu club?
 
Me eligieron mis compañeros a los 19 años, cuando Orlando Terranova entrenaba la primera división, fue todo un honor para mí.
 
- La primera convocatoria a un seleccionado, ¿cuándo fue?
 

Crédito: Los Andes.

Fue en el seleccionado junior en el año 1981; ganamos el Campeonato Sudamericano y la final la jugamos con Buenos Aires, a ellos los entrenaba Pochola Silva y a nosotros el Lupín Lizarraga. Nuestro equipo lo integraban Robillo, Zangheri, Bertona, Collado, Flóramo, Suárez Lago, Poquet, Matica Ibáñez.
 
- En el seleccionado mendocino, ¿cuántos años jugaste?
 
Lo hice desde el año 1978 hasta 1996, fui capitán 15 años, también integré el Seleccionado del Interior  en 1979, después estuve en el  Provincias Argentinas. Recuerdo que se iba a realizar una gira a Nueva Zelanda y se suspendió en 1982 por la Guerra de Malvinas.
 
- ¿Qué partidos memorables recordás?
 
Contra New South Walles con el seleccionado, empatamos y se jugó en Independiente Rivadavia. En el triunfo ante Inglaterra me acuerdo que teníamos un gran equipo, y antes de entrar a la cancha estábamos muy motivados porque iban a ver ese partido Los Pumas, entre esos estaba mi amigo el Tano Loffreda. Además de que teníamos un sentimiento patriótico al enfrentar a los ingleses, por el tema de la guerra. Otro triunfo que tengo bien presente fue ante Francia, también en cancha de la Lepra, ahí nos entrenaban el Chipi Terranova y el Tano Crivelli, otro gran equipo. Te nombro la primera línea: Federico Méndez y los hermanos Martín y Roberto Grau. Ante Escocia también fue un lindo triunfo, ese sí fue un partido más fácil que los anteriores. Contra los All Blacks jugué infiltrado en una costilla y lo terminé haciendo de medio scrum, ya que Silvestre se había ido.
 
- ¿A qué equipo le hiciste un try muy importante?
 
A Marista y a Rácing de París.
 
- ¿Tuviste alguna lesión grave jugando?
 
Sí, fue contra Marista, una pelota que abre el medio scrum quedó picando, yo me tiré de cabeza, ese día llovía y quedé boca abajo, no podía respirar, me salvó Gilberto Suárez Lago, que logró correrme, para colmo, al otro día viajaba a Nueva Zelanda, ya que me había invitado Universitario de Tucumán. Estuve varios meses sin jugar.

- ¿Qué significan para vos los valores en el rugby?
 
El espirítu que me transmitió el Chipi Terranova, el gesto que tuvo al mandarme a EEUU cuando me apareció la enfermedad, y todos los estudios realizados. También me acuerdo de las palabras del Tano Loffreda cuando me invitaron al partido homenaje al Veco Villegas, ahí fueron personas de todos lados. Una gran persona. El espejo en el que hay que mirarse es el SIC, ejemplos sobran, como el de Fernando Sainz Trápaga, que me vino a ver desde España, lo mismo que Loffreda, me vino a ver después del Mundial 2007, eso es SIC, puros buenos valores.
 
- ¿Qué mensajes les darías a los jugadores de hoy?
 
Que se apasionen con el juego, que es irrepetible, un medio para divertirse, relacionarse y educarse. Además, que lean los apuntes del Veco Villegas sobre “Espíritu del Rugby”.
 
- Cuando te dicen El Gran Capitán, ¿qué pensás?
 
Es el mejor homenaje que me hayan hecho mis compañeros. (Se emociona.)
 
- Sobre el rugby profesional, ¿qué pensamiento tenés?
 
Yo tengo una frase: “Dar todo a cambio de nada”. La verdad, no puedo opinar sobre algo que no conozco, que no viví. 

Carlos es profesor de Educación Física, pero a él le gusta decir que es “docente”. A la nota la realizamos en su gimnasio del Club del Parque, con la ayuda invalorable de su hija y la colaboración de Adrián Gioeni, compañero suyo en memorables batallas.
 
Conociendo un poco más a Carlitos, puedo decir luego de esta entrevista que encontré a un amigo. Me hizo sentir como si hubiéramos jugado al rugby juntos mucho tiempo, puedo decir que es un guerrero no sólo de mil batallas, tanto por  su entereza como por su don de gente, su verdadera humildad, es decir, un  ejemplo de vida que va a quedar en la memoria de todas las generaciones.