El desahogo mayúsculo llegó con el pitazo de Baliño. Poco importaba a esa altura el desarrollo de un juego netamente favorable para la Lepra, las cuatro pelotas en los palos, la lesión de Velázquez, o la expulsión de Aveska. En el parque el triunfo volvía tras dos meses de ausencia y era momento de festejar.
La mala campaña que Independiente está llevando a cabo, seguramente tiene múltiples factores difíciles de divisar, o algunos claros y concretos, que por los imponderables propios del deporte más hermoso del mundo, nadie podía solucionar.
En el juego de antinomias, el más fanático podrá recordar los siete triunfos al hilo en la B Nacional, obtenido por el conjunto que comandaba Luís Manuel Blanco, que contrastan con este presente que volvió a tomar color, tras ocho fechas sin victorias. La peor racha Azul de los últimos tiempos.
Pero el triunfo de ayer no se dio por una alineación extraña de los planetas, o la ristra de ajo que se ubicó detrás del banco local, más allá que todo ayuda claro. Sino porque de arranque Trotta acertó con el esquema, y los actores ejecutaron a la perfección el libreto pensado.
Bustos como único volante central se olvidó de los temores a la marca en solitario y fue dueño absoluto del circulo central. Peralta se acopló al juego con dinámica y contracción al trabajo, más el buen partido de Fileppi que fue de una creciente ejecución.
Cuando el medio anda bien, el equipo se asemeja a un relojito y así el juvenil Pérez, pudo hacer de las suyas con corridas filosas y pases precisos. Demostrando que en el fútbol se gana jugando y poco importa a esta altura la chapa o el cartel colgado.
También se destacó en un primer tiempo de alto vuelo, Javier Velázquez, hasta irse reemplazado, convirtiendo y siempre inquietando. Muchos aciertos ante tanto en juego, mucha concentración para terminar ganando.
El ingreso de Gordillo marcó un hito y es el aliciente para los que vienen de abajo. La Lepra tenía a Peralta, Pérez y Gordillo en cancha, algo que no sucedía desde que Galeassi, Malentachi, Aguirre, Paiva, Pérez, Lucero, entre otros, debieron salvar la categoría por el Argentino A.
El semblante de un equipo que no se inmutó al quedarse con uno menos, le permitió al Azul volver a festejar en casa. Lo de los chicos fue superlativo, por la entrega, el descaro y por el juego. Que sea el camino.
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