No creamos que es una desgracia. No nos indigestemos con los sapos al pensar que el Expreso perdió a su “nueve” estrella. Se fue Jairo Castillo un delantero con una calidad indiscutible que estando a media maquina marca diferencias, pero nada más que eso.
La salida de Jairo se dilató medio año porque Omar Asad lo retuvo, lo pidió, lo defendió y lo hizo rendir dentro del campo de juego, pero la salida del artillero cafetero estaba casi definida en la última fecha del Clausura (junio 2010) el Tigre se quedó dormido y perdió el avión para jugar ante Arsenal en el Viaducto. Un año antes se había peleado con el doctor Matías Roby por desobedecer sus órdenes en la rehabilitación.
Castillo es junto a Leandro Caruso el máximo artillero del Tomba en Primera con 14 goles y seguramente con eso alcanza para quedar en el recuerdo de todos los hinchas que no se olvidaran de los goles del Tigre, pero este es un buen momento para su salida. Sería feo que un jugador de su calibre se despida por no ser tenido en cuenta, por el insulto de la gente o por que otra lesión lo deje en el camino del retiro para siempre.
Dejemos de lado la calidad de Jairo como delantero, que a esta altura es indiscutible pero el colombiano tiene 33 años, dos operaciones con injertos de ligamentos, un estado físico que no es el que supo ser, una extraña disciplina que parece ser complicada de llevar adelante y una rodilla que amenaza con explotar en cualquier momento.
Godoy Cruz no está en condiciones de dar ventajas con un jugador al límite como Jairo cuando afrontará dos campeonatos tan importantes. El hincha deberá agradecer por los gritos regalados pero deberá reconocer que la salida llega en un buen momento: se abre el cupo de extranjeros y se le da la chance a un jugador “mañoso” de irse por la puerta grande en su condición de gran goleador.
El contrato
Jairo Castillo tenía contrato firmado con el Expreso hasta junio de 2011 pero con una cláusula para desvincularse en diciembre de este año. El colombiano hizo poción de este punto que instalaron los dirigentes en el contrato y se marcó al Querétaro de México que puso una buena cantidad de billetes por el artillero colombiano. A diferencia de Asad aquí el jugador está en todo su derecho de marcharse porque no rompe ningún vinculo contractual.