La tarde en que la mitad del parque "lloró"

El partido entre Gimnasia y Sportivo Belgrano finalizó a los 36 minutos del complemento, luego de que los barras locales invadieran el terreno de juego. Gases, represión y falta de cordura.

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

A medida que se consumaba el partido y Gimnasia veía más y más lejos la posibilidad de mantener la categoría, los que se dicen ser hinchas, fueron acumulando bronca y furia, la que se cristalizó en los incidentes que finalizaron el partido y el recorrido del Lobo por el Argentino A.

Pero no sólo los revoltosos fueron culpables, sino que también el operativo policial conspiró para que sucedan los incidentes.

Desde la popular local, algunos hinchas se dedicaron a romper la tela, tras la segunda conquista de Sportivo Belgrano. Pero ante esto, el grupo de combate no tomó cartas en el asunto.

Ninguno de los diez efectivos de choque que se ubicaron en ese sector tomaron decisión alguna sobre la acción de los hinchas, que para colmo invadieron el campo de juego ante la vista gorda de la policía.

En medio del desborde, los jugadores de Belgrano se dedicaron a festejar dentro del campo de juego, ya que la continuidad del partido era imposible y su ascenso irrevocable, pero a su vez, quedaron a merced de los revoltosos, que por suerte sólo amagaron al enfrentamiento.

Lo mismo sucedió con el árbitro y sus asistentes, que se hallaron solos en la mitad de cancha sin ninguna custodia policial como correspondía.

Mientras los barras se desplazaban por la cancha con toda libertad, la policía sólo miraba, como por ejemplo un par de hinchas que se arrimaron a la zona de vestuarios para increpar a Jorge Guzzo y hasta para arrojarle uno que otro proyectil, todo bajo la atenta mirada de dos efectivos.

¿Era posible evitar tal descontrol? Si bien lamentablemente estos hechos salvajes son moneda corriente en la Argentina, podría haber sido evitable tal situación.

El operativo a cargo del Comisario Daniel Mazzola tendría que haber tenido en cuenta que el descenso de Gimnasia era una posibilidad y que los barras iban a actuar de ese modo.

Pero todo fue especulación y se esperó hasta que los inadaptados rompieran la tela, ingresasen al campo, corriesen detrás de los jugadores del Mensana, increpasen a dirigentes y pusieran en peligro la integridad de futbolistas y del trío arbitral.

Una vez más, el escándalo se hizo presente en el fútbol mendocino y una vez más la policía conspiró con ello. Lamentable. Una verdadera lástima.