Maradona y la mejor noticia

Aun cuando todavía no se jugó el partido amistoso ante el campeón europeo y legítimo aspirante a ganar el Mundial de Sudáfrica, ya es un hecho que la Selección Argentina ha producido una buena noticia: un Diego Maradona menos crispado, más reflexivo, y sobre todo más proclive a abrir el juego de las contribuciones.

Maradona y una conferencia de prensa sin sobresaltos. Foto: efe
Maradona y una conferencia de prensa sin sobresaltos. Foto: efe

Se dirá, con el vigoroso asidero que consienten los archivos, que Maradona es capaz de modificar su discurso dos veces en un día, tres veces en una semana, y así, pero sería a todas luces injusto negarle el derecho a modificar su rumbo.

Del Maradona entrenador, por lo menos hasta el final de las Eliminatorias, incluida la tristemente célebre conferencia de prensa, ya se ha dicho todo.

Punto y aparte: el Mundial supone una causa superior que debe ser concebida y asumida como tal, empezando por quien está a la cabeza del plantel.

Y si bien es cierto que la brumosa salida de Miguel Angel Lemme  y la no menos brumosa situación de Carlos Bilardo sumaron incertidumbre y dejaron la sensación de que todo está como entonces, o incluso peor, tal parece que a Maradona los aires de Madrid le han sentado bien.

Que decline sus hipótesis conspirativas, o cuanto menos las deje en suspenso, se revela como un síntoma alentador.

Que admita que a veces ha hecho las cosas mal constituye una excepción digna de ser valorada.     Que se muestre inclinado a ampliar el escenario de sus asesores, a escuchar otras voces, a enriquecer su caja de herramientas, se corresponde con una necesidad indispensable.

Y que declare que le encantaría hablar con Daniel Passarella (ex compañero, ex seleccionador nacional, ex amigo…) para que lo participe de su experiencia en el Mundial de 1998, pues invita a deducir que sea por el camino que fuere Maradona está reformulando su norte.

Y esta reformulación, va de suyo, es mucho más trascendente que la convocatoria a Esteban Cambiasso, que el regreso de Maxi Rodríguez, que la posibilidad de darle una chance a Javier Saviola, etcétera, y mucho más trascendente incluso que un gran rendimiento ante España y una eventual victoria.

Digámoslo: sin un Maradona renovado, y renovado en su vertiente positiva, imaginar una Selección renovada y fecunda sería una acto de supina inocencia.