El nadador, quizás el más grande de la historia de la disciplina, se llevó el récord de ocho oros de la cita olímpica, y Bolt, se llevó nada más ni nada menos que dos oros con sendos récords mundiales, en los 100 y 200 metros llanos.
A primera vista podría parecer que Phelps es superior por la cantidad de medallas doradas, pero hay que pensar que lo que logró Bolt no es poco y, además, es importante cómo lo logró.
Quedó a la vista de todos aquel final que ya es histórico en la carrera de los 100 metros: golpeándose el pecho y pareciendo que podía aún bajar más su anterior récord mundial.
Ya se sabe que las comparaciones son odiosas, por eso sólo cabe decir: tanto Bolt como Phelps son dos monstruos, dos “dioses de Pekín”.