Por Pablo Pérez
Pobre Luján que han hecho de ti. Cuantas piedras sorteó y palos esquivó. Que desiertos desolados ensombrecieron tú tenacidad irreprochable.
Pobre Luján que han hecho de ti. Tantos nombres rebotaron en sus tímpanos que terminaron por confundirte.
Llegaron técnicos, otros huyeron, partieron jugadores y otros volvieron. Había, hubo y hay; dirigentes fríos, tibios y calientes; todos mezquinos apuntando a intereses díscolos que cerraron sus pupilas tapándole con su antojo el árbol e impidiendo ver el bosque.
Pobre Luján que han hecho de ti.
De aquellos días finales de Agosto, entrando en la primavera estival, cuando con Devia y Soriano de la mano del “novato” Domizzi; vencían al dubitativo Gimnasia de Dubanced; a este frío helado sin Soriano, ni Devia ni esas alas del “pájaro” que nunca pudo ni supo volar.
Pobre Luján que han hecho de ti. De tus sueños de ascenso con el “turco” cómplice de campañas entrañables a aquel disparo a la sien que un doctor gatillo e hirió.
Pobre Luján que han hecho de ti. Con familias enteras aplaudiendo a sus hijos que empezaban a crecer, hoy solo con trapos colgados y espacios vacíos que no llenaran.
Pobre Luján que han hecho de ti. Empezaron 40, terminan 18, se esfumaron 22, ni Domizzi, ni Cloquell, ni Magistretti o Comisso aguantaron 18 derrotas, unas duras e hirientes como Antoniana o Unión a otras ásperas y tumbadoras como Juventud o Desamparados en épocas de necesidad y en casa propia . Pobre Luján que han hecho de ti.
Del dinero ostentoso que acogió en su seno y despilfarró, a esta escasez de billetes que se hicieron deuda y hoy no sabe porque.
Pobre Luján, o Asociación, o Atlética, o de Cuyo, o de Chacras, o de Coria, o de quien corno se le ocurriese llamarte, usufructuando sus raíces corporativas las cuáles en común acuerdo hace tiempo te vieron nacer.
Este fin de junio será el momento de revalidar esa condición de club señero en el Argentino A.
Su historia esta cargada de ambigüedades, de injusticias y de frustraciones, nada vino por venir o fue un mandamiento divino. Lo que pasó no pasó, sigue pasando.
Solo los hombres podrán evitar un mal peor, si bien es cierto que los nombres pasan y las instituciones quedan, esto será trabajo mancomunado entre los supervivientes del turbulento accionar.
Esos pibes que están exigiendo ser vistos en esta etapa de confusión, mañana deberán ser recompensados y vestirlos de gran jugador.
Ese técnico que incesantemente trabajo con las semillas y cosechó en la soledad de la inopia, tendrá que ser escuchado.
Ese fluctuante discurso de dos partes que ignoran el diálogo y se bañan de suficiencia, deberá cuajarse.
Lo que pasó no pasó, sigue pasando.
Pobre Luján que han hecho de ti. Nada, ni nadie cuenta con el derecho de cercenarte tu razón de ser, se sentir ni de crecer.
Lo canta tu hinchada, escúchala: Esta barra tiene huevo, tiene huevo y corazón, Esta barra tiene todo, todo para ser campeón…
Nada es casualidad, Luján de Cuyo
Vivió estancado en la inoperancia. Fue herido en las fibras íntimas de su espíritu indomable, palpitando constantemente un desafuero deportivo, que a pesar de todo no inmutó su instinto de supervivencia.