Las espigas son vainas que recubren las semillas con púas. En general, es una planta que aparece en los montes y con la que debes tener cuidado en épocas como la primavera o el verano. Las espigas se adhieren al pelaje de tu perro y pueden atravesar su piel causando infecciones peligrosas.
Espigas. Foto: Freepick.
Las espigas pueden introducirse en orejas, nariz, ojos, boca y genitales. El problema es que si esta planta hiere a tu mascota podría necesitar una intervención quirúrgica. Por esto es importante que prestes atención a algunos síntomas como cojera, orejas caídas, enrojecimiento de ojos o girar en círculos sucesivamente.
¿Qué hacer con mi mascota?
Si tu compañero animal se ha clavado una espiga debes saber cómo actuar para evitar lesiones o fuertes dolores. En primer lugar debes ver si en el momento puedes sacarla por tu cuenta. Si tienes dudas debes acudir de inmediato a una clínica de confianza. Y si detectas una espiga, no introduzcas pinzas ni bastoncillos.
Debes tener cuidado con los perros de pelaje largo. Foto: Archivo.
Si llevas a tu perro a pasear por campo o zonas con espigas, cuando hayas acabado, toma unos momentos para verificar sus patas o pelaje. No es una mala idea darle un cepillado o un baño para eliminar cualquier otro objeto que pueda molestarlo y que tu no hayas notado.
Recuerda tener un botiquín cerca de ti en estos momentos, quizás necesites elementos que calmen su dolor. Si estás de vacaciones y llevas a tu mascota, es necesario que sepas donde se encuentra la veterinaria más cercana por cualquier eventualidad. Si tu perro cuenta con documentación también debes llevarla.