Una ilusión óptica nos recuerda que no somos decodificadores pasivos de la realidad sino intérpretes activos. Con este test visual podremos comprobar como nuestros ojos capturan la información que nos brinda el entorno, pero nuestro cerebro nos confunde. La percepción no siempre coincide con la realidad.
Durante décadas, los científicos han usado la ilusión óptica para explorar los procesos psicológicos y cognitivos que subyacen en la percepción visual del ser humano. Más recientemente y mediante un test visual, ha surgido evidencia que sugiere que muchos animales, como nosotros, pueden percibir y crear una gama de ilusiones ópticas.
Cada primavera en Australia, las aves pergoleras macho, construyen y mantienen estructuras conocidas como pérgolas para impresionar a las hembras. Cuando una posible pareja ingresa en la avenida, el macho se para y le muestra los objetos, uno a uno. Las hembras visitarán varias pérgolas antes de seleccionar su pareja en base a cuán atractiva es la pérgola y que tan ingeniosa haya sido creada la ilusión óptica por parte del macho.
En este test visual podremos descubrir cómo las aves pergoleras macho son muy específicos con la disposición de los objetos especiales y descansan en una ilusión óptica denominada "perspectiva forzada" para que los ayude. De esta manera posicionan los objetos en el patio de manera que se vean más grandes a medida que la distancia desde el túnel aumenta.
Imagen: eBird
Los seres humanos han hecho uso de este test visual utilizando la ilusión óptica de perspectiva forzada en el arte y la arquitectura durante siglos. Por ejemplo, el castillo de Cenicienta en Disney World o el de la Bella Durmiente en Disneylandia usan técnicas de perspectiva forzada.
Imagen: PINGkit