Para poder asegurarte de disfrutar de esos confortables baños tibios cuando hace frío, es importante que tu termotanque se mantenga limpio y para esto hay que purgarlo. Además, el mantenimiento es clave para extender su vida útil y nos libra de lidiar con problemas mucho más complejos a futuro.
Primero debes interiorizarte en algunas cuestiones. Tal vez no sepas la diferencia, pero un termotanque no es igual que un calefón, su funcionamiento y limpieza es diferente. Ambos pueden ser a gas o eléctricos (también hay solares), pero mientras que el termotanque tiene un tanque de reserva de agua, el calefón va calentando a media que se utiliza, por lo tanto, gasta más energía y requiere de una mayor presión de agua.
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Al manejarse con una reserva de agua, este artefacto puede acumular en su interior una gran cantidad de sedimentos y esto depende mucho de las características del agua de cada zona. El sarro, la cal y lo materiales puede afectar su funcionamiento por eso es recomendable purgarlo al menos una vez al mes.
Estos aparatos ya vienen con un mecanismo que busca minimizar el impacto del sarro y la cal, se llama barra de magnesio y está ubicada dentro del termo para que los sedimentos se peguen a ella. Se puede observar como un tornillo ubicado en la parte superior y desde allí se cambia.
Para hacer una limpieza periódica se aconseja primero apagarlo y cerrar la llave de paso de agua. Luego se enchufa una manguera o se pone un balde debajo de la canilla y se abre. Si se observa que es mucha la cantidad de suciedad que sale, se puede meter con cuidado un destornillador para ayudar el desagote.
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Con una llave inglesa, se tiene que desenroscar la tuerca que mantiene la barra de magnesio y verificar que esté en buenas condiciones, si no es así debe cambiarse por una nueva.