A pesar de la omnipresencia de los dispositivos tecnológicos, los niños pequeños –y no tanto- siguen disfrutando de los juegos tradicionales que incentivan su imaginación y los animan a crear. La plastilina es uno de esos versátiles materiales que permite mantenerlos entretenidos durante largas horas y jugar con ella es muy beneficioso para el desarrollo de las habilidades motrices finas.
Económicas, didácticas y hasta fáciles de hacer en casa con muy pocos ingredientes y en minutos. Hay varias recetas que se pueden hacer, algunas sin necesidad de cocción y no resultan tóxicas en caso de que los más chicos le den rienda suelta a su curiosidad utilizando todos los sentidos.
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A base de harina
Para hacerla se necesita: tres tazas de harina, una taza de sal fina, una taza de agua y 3 cucharadas de aceite comestible. Se deben integrar los ingredientes y luego se puede separar la masa en porciones y teñirla con colorantes comestibles, témperas lavables o acuarelas.
Otra forma de darles diferentes colores es utilizando ingredientes naturales como cacao, café cúrcuma o pimentón.
Cuando la hora de juego se ha terminado, se tienen que guardar envueltas en papel film o en un recipiente hermético para que no se resequen.
Con bicarbonato y maicena
Si bien esta receta requeriría de n poco más de trabajo es ideal para los niños que sufren de celiaquía en un grado severo ya que no posee gluten.
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Para realizarle se requiere de una taza de maicena, dos de bicarbonato y una taza y media de agua. Se deben mezclar todos los ingredientes y poner en un recipiente a fuego lento revolviendo de forma constante hasta que se arme la masa. Luego necesitará enfriarse a temperatura ambiente con un trapo húmedo encima. Una vez lista se podrá teñir.