Fin de año en soledad: ¿una oportunidad para redescubrirse?

Con la cercanía de las Fiestas, comienzan a instalarse en la sociedad los debates que refieren a la compañía durante esas fechas. Por diferentes motivos o por elección propia, hay quienes atraviesan estos momentos en soledad. ¿Es un problema o es una oportunidad para pasar tiempo con uno mismo?

En el imaginario popular, hablar de la Navidad y Año Nuevo implica hablar de reuniones familiares o con amigos, pero hay muchos casos en los que, ya sea debido a una elección propia o a ciertas circunstancias, muchas personas toman la decisión de pasar las Fiestas sin compañía.

Mario Lamagrande, magister y licenciado en psicología, dialogó con MDZ al respecto e indicó que al hablar de la soledad lo principal es distinguir entre dos categorías: la soledad social -no tener vínculos o redes afectivas-, y la soledad percibida. “Si pensamos en la soledad, hay personas que pueden estar rodeadas y sentirse solas y otras que la han pasado bien estando consigo mismos. Por eso, cuando nosotros empezamos a hablar de este tema, tenemos que distinguir entre ambas categorías porque a veces se dan en simultáneo: percibo la soledad y, además, de algún modo estoy sin esos vínculos”, explicó.

El profesional reflexionó sobre esta cuestión y señaló que la pregunta fundamental que uno debe hacerse al atravesar este proceso refiere a los motivos que lo llevan a experimentar esas sensaciones: ¿a qué se debe esa soledad, a la falta de vínculos con personas o que se siente solo al estar con las demás personas?

“Si yo puedo contestar esa pregunta, puedo empezar a profundizar en las otras cuestiones. Por ejemplo, si el problema es con la soledad social, se pueden establecer pequeñas estrategias como llamar a la gente que uno quiere. Es solamente tomarse el trabajo de pasar a la acción y no esperar que le llamen o le organicen las cosas”, destacó.

Además, señaló que las Fiestas establecen un mandato que es aceptado por la sociedad en donde se establece cómo deben vivirse estas fechas: rodeados de gente, ya sean familiares o amistades de uno. “Pero si hoy lo pensamos, con toda la redefinición de familia que estamos atravesando, a veces podemos pasar la Navidad con una familia formada, por ejemplo, con nuestra mascota, con un hijo, con un amigo, o con uno mismo”, comentó.

"El mandato social dice que debería ser con los padres o con los hermanos, pero muchas veces esas cosas no se dan por circunstancias, como son la separación, que llevan a que muchas veces no se concreten los vínculos sobre todo parentales que, en este momento me parecen como los más agresivos de todos. Por ejemplo, hay casos en que no pueden entrar en contacto con sus hijos porque hay una medida que se lo impide", agregó.

Si se trata de una elección, indicó la persona no enfrentará ningún problema interno porque encontrará bienestar consigo mismo, pero el inconveniente surge cuando aparece este concepto de la soledad percibida: “El problema es cuando yo tengo esta sensación que no me deja ni siquiera contactar conmigo mismo, que lleva a que se convierta en una soledad patológica”.

Vivir las Fiestas sin compañía puede deberse a varios motivos: viajes de trabajo, disputas familiares o a causa de la migración. En este último caso, el profesional hizo hincapié en cómo se desarrollaron las festividades durante la pandemia de coronavirus o a aquellas épocas en que nuestros antepasados arribaron al país. “Una buena tarea sería hacer un homenaje en esta ocasión de cómo yo redefino la Navidad en términos de compartir esta oportunidad de crecer. Estamos viviendo quizás hasta la experiencia de lo que fueron nuestros parientes más lejanos cuando emigraron a Argentina y en ese momento no tenían la posibilidad de comunicarse, ni siquiera telefónicamente. Ahora podemos comunicarnos en la videollamada, transformar una reunión en un punto de encuentro para festejar la vida, para divertirnos”, expresó.

Lamagrande apuntó que el cierre del año sirve como una oportunidad para reflexionar y preguntarse si lo que está viviendo tiene que ver con uno mismo o tiene que ver con una realidad. “Si es una realidad, ¿por qué no la podemos modificar?”, cerró.

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