Instagram y las redes en general se han vuelto un terreno peligroso para los menores. Los chicos creen que hacen amigos pero, a veces, detrás de un chat se esconde un abusador. En enero de 2020, un hombre comenzó el contacto con un niño que vio en un gimnasio: en realidad el pibe había ido a jugar al fútbol y allí de conocieron. Ahora, la Justicia sentenció a L.E.I. a 4 años de prisión.
Así lo decidió la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°35 de la Ciudad de Buenos Aires. El acuerdo entre la defensa y la fiscal Celsa Ramírez implicó que el acusado admitiera haber cometido grooming e intento de abuso sexual a un menor. Con un detalle importante: el condenado tendrá que cumplir prisión efectiva, tal como lo decidió el juez Rodolfo Ariza Clerici.
Los intentos del abusador quedaron en evidencia cuando al nene se le rompió el teléfono y le pidió el celular a su padrastro. Más tarde, el hombre vio que en su aparato estaban registrados los mensajes del sujeto.
El personal trainer en el momento de su detención.
El agresor pedía por chat que el nene le entregara ropa interior, y en ocasiones hasta le ofreció dinero. Para escudarse, insistía en que había que borrar los diálogos y mantener el vínculo en secreto.
Hizo intentos similares con otros muchachitos
Cuando el tipo pensó que había coordinado un encuentro con su víctima, cayó la Policía y lo detuvo en la puerta del domicilio donde vive el nene. Los pesquisas descubrieron que el sospechoso había hecho intentos similares con otros muchachitos.
En Argentina, las estadísticas muestran que 1 de cada 3 niños o adolescentes ha sufrido una situación incómoda en la web. El fenómeno empeoró con el estallido de la pandemia, puesto que buena parte de las interacciones sociales se trasladó a las pantallas.