La rutina cambió para todos por la nueva realidad que impuso la pandemia de Coronavirus y obligó a suspender actividades tan cotidianas como la escuela, las universidades y oficina, entre muchas otras.
Así, la vida en el hogar se intensificó en confinamiento y las mascotas, que dormían buena parte del día o disfrutaban el silencio de la casa, de pronto se vieron rodeadas de personas las 24 horas del día.
Por supuesto, la adaptación es una cualidad tanto humana como animal pero habrá que tener en cuenta que esto afecta su salud emocional y física ya que los animales domésticos se rigen, aprenden y conviven gracias a las rutinas.
El doctor veterinario Juan Romero (MN: 3010 y M: 2132) subrayó que estos cambios los alteran negativamente “por no saber lo que está pasando“ ni poder comprenderlo. Y positivamente “en el caso del perro y del gato, porque están más cerca de sus referentes más importantes“.
Ellos perciben y son sensibles a las emociones de los dueños. Si el ambiente es tenso, el ser humano está alterado y las emociones que reinan en el ambiente son complejas, el impacto en el animal será negativo.
Para no desordenarlos, hay que tratar de mantener cierta rutina parecida a la anterior, en cuanto a, por ejemplo, los horarios de paseo, juego, baño y de las comidas.
Porque aunque el tiempo que se les dedique repercuta positivamente, más tarde o más temprano cuando la situación se normalice y se vuelva a estar ausente de las casas durante más tiempo, la mascota volverá a encontrarse sola, lo cual sobre todo en perros y gatos puede provocar trastorno de ansiedad por separación.
Hiperapego en las mascotas
Aunque también se da en gatos, suele ser un problema mayormente en perros. Se trata de un vínculo exagerado y dependiente con el ser humano. Suele ser un problema de comportamiento y tiene que ver con el exceso de estímulo.
La ansiedad por separación se da cuando el animal, al quedar solo, ladra, rompe, aúlla, se lastima o hace sus necesidades en lugares inadecuados.
También se manifiesta cuando la mascota sigue al dueño por toda la casa o se molesta si cambia de habitación.
En el caso de que la mascota sea muy excitable o temerosa, conviene prevenir esta situación mediante premios cuando se aíslen o pasen un tiempo tranquilos solos.
No es necesario que sea con una golosina, sino que en el momento de tranquilidad, simplemente pasar a darle un refuerzo positivo con una caricia o una palabra amorosa “Muy bien, muy bien “ con tono amoroso bastará.
En cuanto a los paseos, es clave dejarlos descargar energía y olfatear. Las imágenes olfativas, sobre todo en el caso de los perros, componen su vínculo con el mundo, que en aislamiento probablemente se haya visto reducido.
Gatos en cuarentena
En el caso de los felinos domésticos, la afinidad que sienten por el estado de ánimo de su dueño es perjudicial cuando la ansiedad aumenta y suele producir estrés en el animal.
Por eso, habrá que estar atentos a cambios de comportamiento por estrés como lamerse excesivamente hasta lastimarse o agresividad y ayudarlo mediante algunos trucos.
Es ideal proporcionarle algún estante con altura desde donde puedan observar la calle, por ejemplo. Al ser un animal predador, una visión panorámica desde la ventana cerrada o con red, para su seguridad, sería ideal. Esto lo conecta con su esencia y lo mantiene entretenido y atento a estímulos no humanos (pasará horas observando aves).
También colaboran las torres de juegos, tubos o cualquier actividad lúdica que se le proponga. Será bueno para descargar energía y calmar los ánimos.