Un lubricentro de calle Rivadavia, en San Martín, fue víctima de un oportunista, quien aprovechó una distracción de quien lo atendía, abrió rápidamente un cajón y sacó algo que en la imagen se puede inferir como un fajo de billetes.
El comerciante difundió las imágenes del ocasional ladrón para alertar acerca del modus operandi y también, se supone, para que si alguien reconocía al amigo de lo ajeno lo denunciara.
Sin embargo, el cliente-ladrón regresó arrepentido, pidió perdón y devolvió el dinero que se había llevado.
Fuente: diario 2634