El "botiquín de emergencia" wichí, integrado por las 15 plantas más versátiles de la farmacopea de ese pueblo, se enriquece a partir del intercambio de conocimientos con comunidades próximas, principalmente los campesinos criollos, explicó María Eugenia Suárez, investigadora del Conicet que estudió los saberes medicinales de los wichí.
Suárez dijo que en esta comunicación "predomina la cercanía geográfica, la vecindad, por sobre la cercanía cultural", según publicó la agencia Télam.
Mas sobre este tema
MDZ Femme
Mitos sobre las dietas: cambios de hábitos saludables en la alimentación
El llamado botiquín, para el que se requiere consultar a agentes de salud o conocedores de estos saberes ancestrales, está integrado por: Cyclolepis genistoides (palo azul) para problemas renales; Capparicordis tweediana (sacha membrillo) para trastornos digestivos, Geoffroea decorticans (chañar) para problemas respiratorios y dolores menstruales.
Además figuran: Cheilanthes obducta para dolores menstruales; Ziziphus mistol (mistol) para trastornos digestivos y de piel; Nicotiana glauca (palán-palán) para cefaleas, fiebre, insolación y trastornos de la piel; Acacia aroma (tusca) para trastornos de la piel; Prosopis ruscifolia (vinal) para conjuntivitis.
Mas sobre este tema
MDZ Femme
¿Por qué la incontinencia urinaria afecta a las mujeres?
El listado se completa con Acanthosyris falcata (dolencias de la piel y músculo-esqueletales); Pectis odorata y Pluchea (yerba del lucero) para problemas digestivos; Petiveria alliacea, Bulnesia sarmientoi (palo santo), Ceiba chodatii (yuchán), y Caesalpinia paraguariensis (guayacán) para varias dolencias comunes.