El clásico festejo de Zulema corre riesgo de morir

Desde hace unos años, ayudamos a esta humilde empleada doméstica de La Favorita a celebrar el Día del Niño en su barrio. En esta ocasión, la dura crisis económica ha impactado en sus esperanzas.

Foto: Ulises Naranjo.
Foto: Ulises Naranjo.

Zulema es de lo mejor que tenemos los mendocinos. Es esa clase de seres excepcionales con los que, muy cada tanto, nos cruza la vida para enseñarnos que todo podría ser de otro modo. Hace seis años, nos conocimos y contamos su historia.

Zulema es una empleada doméstica que vivió de todo: empezó a trabajar a los 5 años en su Chimbas natal, yendo hasta los bordes del río San Juan a juntar vidrios y fierros viejos. Luego, los cargaba y los vendía donde podía y, con esa plata, la niña compraba acelgas y tomates en las fincas y, después, las vendía por los barrios. Al terminar el día, llegaba a su casa con algunos billetes para parar la olla de la familia, una de esas, con muchos hijos, claro.

De un puñado de fierros, a un plato caliente de polenta, a veces ciertos traslados explican la supervivencia de la especie en los sectores más desfavorecidos. 

Ya mayor, Zulema se vino a Mendoza. Ahora tiene 50 años y vive en la populosa barriada de La Favorita. Su trabajo es limpiar casas de gente como vos y, para festejar el "Día del Niño" en su barrio, se ofrece a ir a limpiarte los baños, los pisos, la casa entera, a cambio de que dones juguetes para los chicos de esos barrios.

El domingo que viene, 26 de agosto, es la fecha elegida para celebrar. O no celebrar.

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Ella muy bien lo cuenta cómo llegó a concretar la idea. Mirá el video que hizo, cuando la conocimos, junto al amigo Héctor Castagnolo. Si no se te parte el corazón, es porque ya lo perdiste:

Luego de esa cinta, empezamos a ayudarle y el festejo fue creciendo más y más. En los últimos años, la fiesta superó los mil niños e incluyó cientos de adultos. Ya imaginarán: calles cortadas, instituciones ayudando, inflables, sorteos de cientos y cientos de juguetes, bailes, competencias, chocolate caliente, facturas y galletitas, lentejas para los adultos y una sensación generalizada de cosa maravillosa en el aire.

Ahora, la malaria imperante pone en jaque el festejo. ¿Dejaremos que se caiga? La respuesta que cada quien le dé a este pregunta, será constitutiva y delatora del sitio de la vida en que nos paramos.

Si vas a ayudarla, podés traer juguetes (nuevo o en muy buen estado), leche, cacao, cosas dulces para comer, golosinas o pagar el alquiler de un inflable o donar una bicicleta que funcione para ser sorteada o lo que consideres conveniente (evítese, por favor, la ropa usada que ya no se usa, esta vez, se trata de concentrarnos en el festejo).

Quienes quieran ayudar tienen distintas alternativas: traer la donación al diario Mdz (Arístides Villanueva 444, de Ciudad) o bien llamar a Zulema al 2614191062 y coordinar con ella o bien llamar a este que escribe y abajo firma, al 2616273100, para ir a buscarlos donde se indique.

Que la fiesta del domingo que viene de Zulema no se caiga y que seamos cada uno de nosotros, los pilares que la sostengan.

Ulises Naranjo.