Pululan los avisos en los diarios de Europa. Facebook esta asediado por la Unión Europea y por su aparentemente indiscriminada disposición de datos personales en cualquier circunstancia.
Tiene que notificar públicamente y en forma masiva que va a proteger la privacidad de sus usuarios. ¿Debemos creerle? No, salvo que legislación precisa y contundente los obligue y limite.
El detonante fue la intervención intencionada en la última elección de EEUU. El FBI e incluso el Senado estadounidense ya han dictaminado acerca del uso de datos por parte de Cambridge Analityca para realizar una campaña negativa y direccionada en detrimento de Hilary Clinton.
Las explicaciones de Mark Zuckerberg son difusas y poco convincentes.
Mientras el mundo alista variadas medidas para protección de datos y privacidad, Facebook sigue nutriéndose a precio de vergüenza del trabajo y la producción de miles de diarios, revistas y periodistas profesionales.