Pese a las remodelaciones de la calle Arístides, las paradas de colectivos aún no tienen asientos ni techo para protegerse del sol, el frío o la lluvia.
Eran las 14 horas de este martes cuando un señor de tercera edad aguardaba al sol y de pie el colectivo. Sin tener donde apoyarse, tuvo que pedir ayuda para subir al micro que, dicho sea de paso, no cuenta con un sistema para personas discapacitadas. Es decir, no tiene ningún tipo de rampa.