Con la remodelación de la calle Arístides también se cambiaron todas las instalaciones de servicios. La línea eléctrica será subterránea y también se adecuaron los artefactos, como los pilares de luz de la vía pública.
Éstos son nuevos y tienen una particularidad: están recubiertos con una pintura áspera, que pincha y hasta lastima a quien la roza. Justamente, ésa es la intención: que nadie los toque.
Se trata de pintura antivandálica, que es rugosa a propósito y que también dificulta que se adhieran otros objetos, como afiches.
La intención es evitar las pegatinas y también actos de vandalismo. Incluso complica a quienes quieran trepar para robarse las lámparas led. Justamente, en los últimos años, uno de los reclamos más frecuentes de los municipios es por el robo de luminarias.