17 de octubre de 1951. Eva acaba de hablar a la multitud desde el balcón de la Casa Rosada. Se abraza a Perón y llora sobre su pecho. El cáncer avanza sobre ella y debe renunciar a su candidatura a vicepresidente. Fusco levanta su cámara sobre la cabeza del funcionario que lo precede y registra la imagen fundacional del mito peronista.
Las fotos de Fusco forman parte del libro "Fusco, el fotógrafo de Perón", una recopilación de Matías Méndez, nieto del fotógrafo, publicada por Aguilar. A finales de la década del 40, Fusco hace los primeros ensayos a color, un tarea que Perón pareció disfrutar.
El fotógrafo trabajó para Perón a partir de 1948, convocado por Raúl Alejandro Apold, el cerebro de la política de comunicación del peronismo. Sus tareas terminaron abruptamente en 1955, año en que un golpe militar puso fin al gobierno peronista.