La fiscal penal de La Pampa, Ivana Hernández, formalizó ayer la acusación contra tres adolescentes por los delitos de "amenazas y daño agravado, en concurso real", por haber arrojado dos bombas molotov sobre el domicilio de una profesora, a la que le exigieron que los apruebe en el colegio.
En la audiencia que se desarrolló en el Palacio de Tribunales de la ciudad de General Pico contra los alumnos del Instituto Nuestra Señora, la fiscalía pidió diversas medidas de prueba como ruedas de reconocimiento, apertura de celulares y pericias caligráficas.
Los abogados Dina Deballi, Pablo Durigon y Gabriel Cortina, defensores de los imputados, se opusieron a las requisitorias considerando que sus clientes son inocentes, aunque el juez Diego Ambrogetti dio luz verde sobre el planteo de Hernández ya que los adolescentes que tienen entre 16 y 17 años son imputables.
Deballi dijo que en el video que se vio en las redes sociales y diarios digitales, "no se puede identificar a nadie" y lamentó que "no siendo los chicos formalizados como autores ya hubo una condena social".
Explicó que "ameritaba un poco más de investigación antes de llegar a esta formalización" y que "ahora van hacer pruebas caligráficas y una rueda de reconocimiento con el comerciante que supuestamente les vendió las máscaras".
El hecho ocurrió el 10 de junio pasado cuando la docente Guadalupe Vai fue atacada en la madrugada por desconocidos que arrojaron dos bombas molotov al frente de su vivienda, incluyendo una nota donde la intimaron a que apruebe a todos los alumnos del curso.
Esto fue registrado por las cámaras de seguridad externas que tiene la vivienda ubicada en el barrio Norte, donde la profesora vive junto a su familia.
En rigor, fueron dos ataques durante el mismo día, uno a la 1.30 y el otro a las 5.30 de la madrugada. En el primero intervinieron dos jóvenes y en el segundo, tres. Todos actuaron con sus rostros cubiertos por capuchas y máscaras de diverso estilo.
Las bombas tipo molotov estallaron contra el frente de la vivienda de la profesora y generaron un incendio en la puerta de entrada aunque fue apagado rápidamente. También arrojaron ladrillos e intentaron encender una ventana y romper una cámara de seguridad.
Fuera de la casa, en la que no estaba la familia, los atacantes dejaron una carta escrita con un mensaje amenazante: "Aprobá a todas las escuelas privadas o esto no va a ser ni la mitad de lo que te voy hacer hija de puta". La víctima es esposa de un contador y ex funcionario provincial.
Télam