Crean que resulta difícil, día a día, año a año, década a década, sentarse a escribir para que a ustedes el asunto les resulte creíble. Crean que resulta muy difícil, además, hacerlo para que les resulte interesante. Y crean que resulta imposible o cuanto menos titánicoi, año a año, desde hace cinco, sentarse a escribir para lograr transmitir lo que Zulema Olivares, este ángel marrón del oeste hostil de la Ciudad Maravillosa provoca, aquello con que nos nutre, a quienes, cada agosto, nos acercamos a beber vidas de sus manos.
Zulema es una empleada doméstica que, cada día, baja en un micro del barrio La Favorita a limpiar baños y platos sucios a cambio de un dinero que nunca será ni lo justo, ni lo suficiente. No obstante, esta actividad le permite ir tejiendo la manta con la que da calor a los suyos en los inviernos y los tragos de agua que hacen más soportables los eneros allá arriba, en la espalda geográfica de todo lo que simbólicamente nos enorgullece.
Esta mujer -y su familia y sus vecinos- cada año celebra, con ayuda de muchos que nunca son los suficientes, el Día del Niño, para cientos y cientos y cientos de niñas y niños que, cuando sean grandes, serán -porque así se los hemos determinado- albañiles o domésticas, pero, bueno, para eso faltan algunos lustros.
Y resulta que, como ella no pudo celebrar cuando era niña, ahora, cada agosto, organiza una gran fiesta para que celebren los niños de aquellos barrios.
¿Qué pretende esta nota? Que nos ayudes a festejar el "Día del Niño" el 27 de agosto, con Zulema, en La Favorita. Que dones lo que puedas: juguetes, cosas dulces, leche y chocolate, útiles, ropa y calzado si tenés, plata o pagar el alquiler de un inflable o ayudar con lo que costará el sonido, por ejemplo, o si sos payaso que vayas a la fiesta y te subas al escenario que habrá o si no, hacé como Silvina, lectora del diario, quien, luego de leer la primera nota, no falta nunca y va a ayudar en lo que pueda, a veces disfrazada, a veces en la cocina.
El asunto es que ayudemos con donaciones a Zulema, cuyo número telefónico es 2614191062. También podés traer tus aportes a Mdz, Arístides Villanueva 444, de Ciudad, para que se los llevemos. De esto se trata, esto que tratamos.
Inevitable, además, no recuperar el video que a Zulema le hizo el amigo Rubén Castagnolo, y que, en los escasos minutos que dura, puede llevarte a ser otra persona, si acaso aún es sangre lo que enrojece tu corazón malherido.
Entre otras cosas, dice, en él, Zulema Olivares:
* ""Un Día del Niño, mis hijos y los hijos de sus vecinos no tenían regalos ni festejos. Estaban los niños tristes porque veían a otros niños con juguetes, pero me crucé al almacén de enfrente y la vecina me fió unas galletas, leche y también hice unos bizcochuelos y pudimos festejar con otros niños. Esa fue la primera vez".
* "Voy casa por casa pidiendo una colaboración. Antes me daba vergüenza, pero ahora muestro las fotos de los festejos de los años anteriores y me he puesto más caradura, porque quiero que la pasen bien los chicos. Voy a las casas y les explico que yo no pido dinero, no pido cosas nuevas. Y no quiero que me la regalen: les limpio la vereda, les lavo ropa o les plancho o les limpio el baño: esas cosas que me dan, con mis hijos y mis nueras, las arreglamos y después las entregamos".
* "No tenemos nada que ver con la política ni con la religión. Nos gusta ver a los niños contentos y no sólo a los niños, porque van muchos grandes también. Me acuerdo de una vez que vino una abuelita y se sentó en la esquina de la mesa y se notaba que tenía mucho hambre. Y comió y comió y comió y tomó varias tazas de chocolate".
* "Yo paso necesidades. Yo no he tenido una niñez buena ni fácil. Desde los cinco años me ha tocado trabajar. Hemos sido muy, muy humildes, con mis padres. Nunca tuvimos cumpleaños, Reyes, Día del niño... He tenido muchos hijos y tengo nietos y voy a hacer todo para que ellos no pasen por eso que yo he pasado. Y tampoco los chicos del barrio".
* "Hace unos años, en un festejo, llegaron dos niños al final de la fiesta. Hacía mucho, mucho frío y tenían los dedos afuera de la zapatilla. Yo les di las zapatillas de mis nietos y les dije que después íbamos a poder comprarles a ellos. Y mis nietos los miraron y les regalaron sus juguetitos".
Pues bien, reiteremos: Zulema nos necesita para el festejo del 27 de agosto. Su celular es 2614191062. No debiera resultarnos difícil, día a día, año a años, década tras década, darle una mano para que enarbole su propia versión de la épica, una que debiera alimentarnos lo suficiente como para salir a construir la nuestra.
Ulises Naranjo.