La memoria argentina

En "Si te digo te miento", Alejandro Agresti habla sobre las manipulaciones de la conciencia en pos de la preservación y la supervivencia, frente a una realidad más oscura.

Foto: Me gusta leer
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Si te digo te miento (Sudamericana), del escritor y director de cine Alejandro Agresti, es una lúcida y aguda observación sobre cómo los argentinos manipulamos nuestra memoria, y por ende los recuerdos, para intentar moldear nuestras vidas en beneficio de los intereses propios, usando la palabra como una herramienta de poder que nos viste como si fuéramos otras personas, acorde a quienes tengamos enfrente de nosotros.

En la Buenos Aires de fines de los años ‘60, Coco Campos logra conseguir un modesto trabajo como chocolatinero en un cine de barrio luego de sufrir un accidente ferroviario que le costó una amputación de su pierna; mientras tanto, intenta reconstruir los escombros de sus recuerdos ocultos bajo una aparente amnesia causada por el incidente. A medida que avanza la obra, se va reconstruyendo la verdadera historia de Campos, un hombre que creyó ser el maquinista que salvó a cientos de personas, mientras que Martita, la viuda que lo acoge en su casa, y otras mujeres de su pasado irán trastocando ese relato ideal y sublime para develar una realidad más oscura, retorcida y palpable, donde la mentira, el engaño y el disfraz retórico son los elementos predominantes.

En figura del protagonista, Agresti exhibe al argentino 'camaleónico', que despliega su facilidad para crear personajes que solo sostienen engañosas apariencias a la medida de sus intereses. Ya sea por adaptación o supervivencia, Coco Campos va mutando en varias caracterizaciones desconcertantes y contradictorias, mientras avanza hacia su verdadera personalidad.

"De algo hay que agarrarse para no convertirse en un lastre molesto para un mundo que ya tiene sus quilombos; por eso que me pinché en la solapa una colección de medallas de juguete y retrocedí mentalmente a lo que había planificado durante el interludio de convalecencia hospitalaria: hacerme de una vida más simple, levantar el pie del acelerador y borrar todo sueño adolescente para aprender a disfrutar sin fantasías lo mucho o poco que me quedara".

La esencia del ser argentino también se percibe en el entorno que rodea a Coco, desde los prejuicios sociales hasta la búsqueda imperiosa de sostener un modo de vida mejor al existente, como así también en la construcción de vínculos afectivos, en la visión del amor como un bálsamo frente a la locura, en la dicotomía entre la racionalidad psicológica y el impulso emocional y en la necesidad de pasar desapercibido ante lo nuevo y lo proverbial.

El humor y la ironía, basados en el habla porteña, son recursos que el autor utiliza de manera exquisita en una narración que aborda temas tan densos, tensos y complejos, combinándolos con diálogos concisos que encierran buena parte de la carga interpretativa de la obra. Si te digo te miento, ya desde su título, ofrece una lectura reflexiva y divertida que no está lejos de la visión literaria que se expresa comúnmente sobre la sociedad argentina.

Nicolás Munilla