En cinco años, los juicios laborales pasaron de 58 mil a 115 mil. En un año se pagaron honorarios a abogados que promueven conflictos de esta índole por más de 600 millones de dólares. Son las pymes las que se derrumban ante la amenaza de los fantasmas de los juicios laborales: un solo trabajador que avance -muchas veces instigado por grupos que se dedican a "hacer juicios"- puede destruir a toda una empresa y dejar en la calle a muchos más. El trabajador necesita protección de sus derechos, pero se vuelve víctima de muchos de quienes dicen ser sus defensores.
Caranchos (En 100 palabras y unas fuertes cifras)
Nadie puede negar que hay sectores profesionales que se han "cebado". Eso no es justicia. Y lo que tiene que hacer el Estado es investigar vínculos y cortar prácticas mañosas.