Las paradojas del destino para la monja Kumiko

De no aceptarse el pedido de la defensa, su cárcel podría ser el antiguo edificio de un convento en El Borbollón. Cómo sería su prisión "domiciliaria".

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Esta mañana, llegó a Mendoza Kosaka Kumiko, la monja sospechada de ser partícipe primaria de los abusos sexuales en el Instituto Próvolo de Luján de Cuyo y que se entregó en una comisaría de Buenos Aires. Inmediatamente, después ser llevada a Tribunales para tomarle declaración y notificarle la imputación, su abogado, Carlos Varela Álvarez, anunció que pedirá la prisión domiciliaria de su defendida que podría terminar alojada en un exconvento o incluso en un estudio jurídico.

El lugar de encierro

Desde septiembre de 2004, las instalaciones del que fuera el Monasterio de Nuestra Señora del Rosario de las Monjas Dominicas en El Borbollón, Las Heras, es la Unidad Penitenciaria 3 para Mujeres. Está ubicada en Paso Hondo 4917 a unos 12 kilómetros del centro de Mendoza y comprende unas 6 hectáreas de terreno. Allí podría ser destinada la monja, acusada de participar de los aberrantes abusos que denunciaron los alumnos del Instituto Próvolo, de la Compañía de María, en Luján de Cuyo.

En 2004, cuando el gobierno de Julio Cobos eligió el predio lasherino para montar una cárcel para mujeres, las monjas a cargo del lugar no cedieron gratuitamente: recibieron a cambio 8 hectáreas que pertenecían al Ejército en Uspallata, según se informó por aquella época. De todos modos, existe la posibilidad de que la religiosa sea enviada a otra unidad carcelaria.

En este sentido, la Justicia puede determinar que Kumiko pase sus días encerrada junto a la líder de la Tupac Amaru en Mendoza, Nélida Rojas, detenida en Agua de las Avispas. Se trata de un predio que originalmente se pensó para trasladar a los chicos detenidos en el exCose, pero que terminó siendo un conjunto de celdas para mujeres.

El guía espiritual

La otra situación paradógica, religiosamente, es que la popularmente conocida como "cárcel de mujeres" (El Borbollón) es asistida por el vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedectis.

Fue él quien tuvo que lidiar con la prensa cuando se conocieron los abusos, tratando de despegar al Arzobispado de Mendoza de sus responsabilidades de control sobre el Instituto Próvolo, como escudero, además, del parco jefe de la Iglesia en Mendoza, Carlos María Franzini, otrora crítico del kirchnerismo en su anterior destino: Santa Fe.

De Benedectis, capellán de El Borbollón.

El "domicilio"

La opción solicitada por su defensa es que se le otorgue prisión domiciliaria. El asunto es que su último lugar de residencia en Mendoza fue la sede del Instituto Próvolo y allí no puede volver. Además, tampoco tiene vínculos familiares aquí. En este contexto, en el caso de que se acepte el pedido de Varela Álvarez, el destino será el estudio jurídico de su representante legal, ubicado en calle Capital de Fragata Moyano en la Ciudad de Mendoza.

Entre los argumentos para pedir prisión domiciliaria, se alega la superpoblación carcelaria y el ánimo caldeado en contra de la monja por el seguimiento en tiempo real que la prensa local e internacional está haciendo del caso.

Allí, la religiosa se sometería al control de un dispositivo electrónico, una tobillera. En ese caso, el abogado debería asumir bastante más que su defensa y ser una especie de custodio, tutor y responsable, tanto de la seguridad de la monja como garante de que no se escape. En este punto, su defensa tiene a favor el hecho de que "no estuvo prófuga", como se dijo, ya que no se libraron nunca los pedidos de captura.

Según pudo saber MDZ, el estudio tiene un baño extra y una de sus habitaciones -se estima- se transformaría en su celda, aunque no está claro por cuenta de quién correrían los gastos de manutención.

La pruebas contra la monja

Kumiko fue incluida entre los acusados después del testimonio de una chica de 17 años, que relató que cuando tenía 5 fue abusada por uno de los curas detenidos (Horacio Corbacho) y agregó que la monja le colocó un pañal para detener la hemorragia que le había generado la violación y, así, encubrir el delito.

El abogado defensor de las víctimas, Sergio Salinas, agregó en su momento que Kumiko también era la encargada de "tantear" a los niños a través de golpes para identificar a los más sumisos y entregarlos a los abusadores.

Kumiko es la sexta persona detenida en la causa. Se sumó a Horacio Corbacho (alojado en el penal Boulogne Sur Mer) y Nicola Corradi (con prisión domiciliaria por su avanzada edad) y a tres empleados de la institución: Armando Gómez, Jorge Bordón y José Luis Ojeda, también alojados en el pabellón 5 para violadores de Boulogne Sur Mer.