La conexión entre la Ruta 40 con Tupungato por Los Cerrillos es un camino tan pintoresco como peligroso. Está repleto de curvas cerradas y el paisaje resulta otro atractivo que distrae, con el Valle de Uco en un extremo y el llano en el otro, rodeado de arroyos y cerros.
Allí, todos los días, se libra una competencia absurdo: quién es más imbécil al querer pasar a otro a mayor velocidad y cruzando las líneas amarillas. Esa demarcación está puesta allí por Vialidad para señalar el peligro que representa sobrepasar a otro vehículo, pero muchos creen que es una pintura decorativa o peor: una regla por romper.
Aquí, las imágenes captadas de gente pasando a gente, a toda velocidad, por Los Cerrillos, una ruta cada vez más transitadas y por la que circulan camiones de gran porte que ralentizan el movimiento, pero que no representan una excusa para tentar a la muerte.