"Hemos recibido reportes preliminares de muertos y personas en estado crítico en Mendoza y Buenos Aires, producto de golpes y brutalidad sin límites de las fuerzas de seguridad. Era una protesta pacífica en reclamo de empleo y pan que se convirtió en un acto de represión y vergüenza para el Gobierno argentino".
El 31 de marzo de 1982, la Oficina de Washington para América Latina envió este reporte al secretario de Estado Alexander Haig, un día después de la masiva movilización que organizó la CGT en Mendoza, en la que fue herido mortalmente Benedicto Ortiz. Allí, además, se alertó que la "brutalidad" del Gobierno de Leopoldo Galtieri afectaría las relaciones con Estados Unidos.
Además de destacar que la represión de las marchas en Mendoza y Buenos Aires fue contra "trabajadores hambrientos que demandan ser escuchados", se sugirió al Gobierno de EEUU que advirtiera a Galtieri que la "fuerza excesiva y brutalidad" con la que se manejaba "afectará seriamente las relaciones con los Estados Unidos".
Semanas después, Estados Unidos se manifestaría a favor de Reino Unido en la Guerra de Malvinas.
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"Esa protestas públicas se deben responder con comprensión y diálogo, no con gas lacrimógeno, látigos y palos", se consideró en el documento, uno de los miles desclasificados recientemente por el expresidente de EEUU Barack Obama y que Donald Trump les entregó a Mauricio Macri.
Asimismo, los representantes de Estados Unidos en la región destacaron que el "accionar extremo" de las fuerzas de seguridad no fue contra "subversivos o marxistas", términos con los que años atrás el Gobierno de Rafael Videla justificó su accionar ante aquel país, y concluyeron que "la reacción de los militares es totalmente injustificada".
Ortiz, secretario general de AOMA, fue herido por una bala policial y falleció cuatro días después de la marcha, el 3 de abril. La brutal represión a los manifestantes en Mendoza y Buenos Aires, con muertos y heridos, apresuró el desenlace en el sur del país: 48 horas después, Galtieri ordenó el desembarco en Malvinas y ya nada se dijo de la violencia de su gobierno.
En Mendoza, el asesinato de Ortiz también fue un sacudón para el Partido Demócrata, aliado de los militares. En aquel momento, no sólo ocupaban la Gobernación de la Provincia, con Bonifacio Cejuela; también tenían un puesto clave en el Gabinete nacional: Amadeo Frúgoli era el ministro de Defensa de Galtieri, un cargo fundamental en medio del conflicto bélico con Reino Unido.