Después del incidente que recorrió el mundo y que muestra a una persona siendo arrastrada y sacada por la fuerza de un avión de United Airlines que fue sobrevendido, volvió a surgir una pregunta, ¿por qué las aerolíneas sobrevenden los vuelos?
Se le denomina "overbooking" y es uno de los problemas más comunes y que tiene su origen en la "necesidad" de las aerolíneas de ocupar todos los asientos de ciertos tramos para que el vuelo sea rentable.
El inconveniente surge cuando muchas de las personas no se presentan a los vuelos, razón por la cual la aerolínea "sobrevende" para evitar quedar con asientos vacios. Esto se hace en ciertas rutas, de acuerdo al historial que tienen.
En el caso que todos se presenten al vuelo y falten asientos para la cantidad de pasajeros, la empresa ofrece pagos y promociones para convencer a los usuarios para que cedan su espacio. Incluyen estadías en hoteles, dinero en efectivo y la reprogramación del viaje.
La pregunta es que si es legal "sortear" quién queda fuera en caso de que se genere el "overbooking". En el caso argentino no existe legislación sobre el tema.
Sin embargo, y según indica el diario La Nación, hay una resolución, la 1532/98 sobre protección de los pasajeros aéreos. Según dijo la abogada Karina Barreiro al diario porteño, "deja mucho que desear" en los casos de sobreventa de pasajes.
El "overbooking", a su vez, no está contemplado ni en el código aeronáutico ni en los tratados internacionales. Si bien los pasajeros no pueden impedir la práctica, sí pueden pelear una compensación en el caso en el que no hayan aceptado las "promociones".
En Europa, por su parte, el tema está contemplado en el reglamento, con indemnizaciones entre 250 a los 600 euros para la aerolínea.
En Estados Unidos, si la empresa logra ubicar al pasajero en un vuelo que lo lleve al destino original en el horario en el que pensaba llegar, no paga indemnización. Si el pasajero llega dos horas más tarde, la aerolínea paga alrededor de 675 dólares. Y si el pasajero llega más de dos horas tarde, la empresa paga 1350 dólares.
Fuente: La Nación