No hay quien le ponga el cascabel al gato en la rotonda de El Challao, en donde se unen la avenida Champagnat y Regalado Olguín. La gente sigue sacando postes y elementos para hacer ejercicios con el objetivo de armar fogones con ese costoso material público. Además, después de correr picadas y escuchar música a todo volumen en una zona que ya no es un descampado, sino un área urbana en pleno desarrollo, dejan las botellas y desperdicios tirados por toda la zona.
La imagen de la impotencia del Estado es la de las botellas en el destacamento policial, con los vidrios rotos y abandonado, con las luces prendidas a plena luz del día y rodeado de restos de comida.
Este domingo a las 8.30, todavía había gente desayunando cerveza, fernet, a los gritos y con la música a todo volumen. No se detectó un "conductor designado" entre los que se amanecieron en el predio, por lo cual se infiere que tras ingerir alcohol salieron a conducir sus vehículos por las calles de Mendoza, impunemente.