El taxista chileno César Rodríguez Carrillo (46) vivió una pesadilla en Neuquén el año pasado, cuando estuvo detenido por 17 días acusado de transportar cocaína en 11 envases de color negro, que afirmaba eran de champú.
Posteriormente se comprobó que el ciudadano chileno estaba diciendo la verdad y que los envases contenían un producto para el cabello que estaba transportando para el spa de una amiga. A casi un año del hecho (22 de marzo de 2016), le exige al Estado argentino un resarcimiento por un millón de dólares.
Según cuenta Carrillo en diálogo con Clarín, la pesadilla de haber estado detenido, acusado de ser un narcotraficante, no se terminó solo con esos días que pasó tras las rejas. Tenía tres autos iguales, marca Hyundai Accent RB, que había comprado a través de créditos. Debido al episodio, la empresa de remisería para la que trabajaba le rescindió el contrato. Entonces tuvo que vender dos de los coches y ahora arrastra una deuda en el banco de 17 millones de pesos chilenos (unos 400 mil pesos argentinos).
"Me arruinaron", describió Rodríguez Carrillo, quien está separado, tiene un hijo de 5 años y vive con su papá, de 74. "Nunca había estado preso, nunca había tenido un problema judicial", añadió. "Cuando me excarcelaron, me entregaron un papel firmado por la jueza. Ese documento decía que yo estaba libre, pero no que los resultados eran negativos para las pruebas. En ningún caso indicaba que yo no era un narcotraficante", se lamentó.