Médicos holandeses rechazan la eutanasia a a pacientes mentales

Aseguran que no se puede saber a ciencia cierta si son capaces de dar su consentimiento. Cerca de 200 galenos presentaron un documento.

Un grupo de más de 200 médicos holandeses difundieron un documento en el que rechazan la eutanasia para personas con enfermedades mentales avanzadas ya que los considera "seres humanos indefensos".

"Nuestra repulsa moral a acabar con la vida de un ser humano indefenso es demasiado grande", afirmaron hoy los 220 profesionales firmantes, muchos especializados en suicidio asistido.

Asimismo, consideran que no se puede "ayudar a morir" a un paciente que ya no puede confirmar su declaración o voluntad de morir, y pidieron a las autoridades sanitarias de ese país que se retome el diálogo sobre la eutanasia en personas con enfermedad mental severa, así como regular las situaciones en la que aquella se puede autorizar.

En el documento, difundido por los medios holandeses, los médicos remarcaron la importancia de una investigación en profundidad de esos casos de eutanasia concedidos hasta ahora para averiguar si fueron manejados con los cuidados necesarios y de acuerdo con las reglas.

También mostraron destacaron su preocupación por "la inexistente frontera" para determinar si una persona está "muerta en vida" o hay esperanza de superar la enfermedad.

El marco legal de la eutanasia para personas de edad avanzada con alguna demencia fue modificado en Holanda en diciembre de 2015, según consignó un despacho de la agencia EFE.

El Ministerio de Salud Pública de ese país cambió las normativas, legalizando la eutanasia para pacientes que, a pesar de no estar en ese momento en el total uso de sus facultades, firmaron con anterioridad una autorización pidiendo el suicidio asistido en caso de enfermedad mental.

En enero, un informe del Comité de la Eutanasia advirtió de que un médico holandés había inyectado la dosis letal a una anciana con alzheimer sin que la paciente lo hubiera autorizado o solicitado por escrito.

El caso levantó polémica en los Países Bajos, especialmente porque la mujer había sido sedada tras intentar impedir que el especialista le inyectara la dosis, lo cual fue interpretado por el Comité como un rechazo al suicidio asistido por parte de la paciente.

En Holanda, durante el 2015, un total de 5.516 personas solicitaron y recibieron la muerte asistida, de las cuales 56 padecían trastornos psiquiátricos que les producían un "sufrimiento inaguantable", según cifras difundidas el año pasado en el Congreso Internacional sobre la Eutanasia en Amsterdam.

Télam