El 27 de enero, una joven madre de 18 años de Neuquén dejó a su bebé de cuatro meses al cuidado del papá y se fue a trabajar a un comercio, ubicado a pocos metros de la casa del joven de 20 años.
Habían pasado apenas unos minutos cuando la dueña del negocio le avisó que el papá del bebé la estaba buscando. Cuando salió del local, se encontró con la peor situación: su bebé estaba completamente descompensado. "Se ahogó con leche", le explicó.
Corrió hasta el hospital y fue allí donde se comprobó que la explicación que le había dado su ex pareja sobre lo que le había sucedido al pequeño era una mentira.
Una tomografía demostró que las heridas de gravedad eran compatibles con el "síndrome del niño sacudido". Desde entonces, devino una serie de internaciones y diversos mecanismos para mejorar su salud, hasta que finalmente el pequeño murió el 17 de junio.
El papá del bebé está acusado de homicidio preterintencional calificado por el vínculo, lo que significa que buscaba causarle un daño pero no la muerte.