2018: Unidos o dominados

Afectos a las frases grandilocuentes, tal vez sea la hora de empezar a cumplir -y no sólo declamar- algunas consignas que han permanecido hasta ahora vacías de contenido. Por un 2018 realmente de inicio de una etapa de felicidad para los argentinos.

Termina un año y es tiempo de balance e impulso hacia adelante. La esperanza suele ganar en estas jornadas al pesimismo, por más pesada que resulte la realidad en la que cada ser está inmerso: es un deseo de mejora, un impulso a la supervivencia a pesar de todo y, fundamentalmente, la manifestación de la vocación de levantar la frente y caminar hacia adelante con nuestros amigos de la mano, juntos.

Es tiempo de que eso nos ocurra a los argentinos que durante décadas hemos sido víctimas del fracaso de las consignas. Vacías, sirvieron de cascarón para que pocos dirigentes se encumbraran, dejando a las mayorías silenciosas postergadas. Siempre fue igual. Populismos de diversa especie nos fueron separando entre "los que sí" y "los que no" progresaban, entre los que evolucionaron patrimonialmente frente al grueso de una población que sostenía una Argentina que si no se estancaba, sólo daba pasos hacia atrás.

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Brindemos con la copa más llena que vacía

Hay razones personales y colectivas por las cuáles elevar la copa. Una copa que, esta vez, está más llena que vacía: falta un camino por recorrer pero se ha iniciado la travesía. ¡Salud!

Por eso, ahora es tiempo de brindar por la esperanza. Es tiempo de ponerle fin al derrotismo y de convencer a los agoreros de sumarse y aportar al cambio histórico: Argentina tiene todo el potencial humano para salir adelante.

Es tiempo de unirnos en la diferencia para que no nos dominen nunca más los representantes de la viveza criolla, del oportunismo. Que nunca más nos domine el engaño, la estafa sistemática desde el poder político, el falso ejercicio democrático o la hasta ahora comúnmente aceptada opción populista: un feudalismo que quiso sobrevivir en pleno siglo XXI.

O nos unimos para dejar el peor pasado en el camino, o nos dominan a futuro.

Por el cambio, por la esperanza para todos, ¡salud!