Catalina nació en Córdoba en 1823 en el seno de una familia con un importante protagonismo político, social y religioso. En aquel entonces la educación era sólo para varones.
Durante su infancia aprendió a leer y a escribir bajo métodos informales, de a poco fue desarrollando sus destrezas culinarias y se convirtió en un ama de casa. A los 17 años descubre su vocación de consagrar su vida a Dios.
Por motivos que ella misma no comprende, a los 29 años se casa aún cuando esa no era su vocación. Sin embargo, a los 42 años surge su sueño dorado: formar una comunidad de señoras al servicio de las mujeres más vulnerables para catequizarlas, enseñarles a trabajar y vivir con ellas, siguiendo así el modelo jesuita pero con un enfoque en las mujeres.
Fue contemporánea de San José Gabriel Brochero, se destacó por su sensibilidad con los más heridos y postergados de la sociedad. Colaboró a sostener la tarea evangelizadora de los jesuitas.
Luego de 7 años de pruebas, contratiempos, oscuridades en donde Catalina mantiene su sueño intacto, el 29 de septiembre de 1872 nacen las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, como la primera congregación de vida apostólica de la Argentina.
Una mujer apasionada por el Corazón de Jesús y por la Humanidad: Catalina María Rodriguez se covertirá en Beata.
El 25 de abril del corriente año el papa Francisco aprobó el milagro que la Madre Catalina otorgó por su intercesión a una mujer hace 20 años atrás.
Catalina será beatificada el 25 de noviembre en la ciudad de Córdoba, donde se espera una fiesta histórica ya que por primera vez se realizará una beatificación en la ciudad de Córdoba reconociendo a la madre Catalina por su tarea silenciosa que colaboró a transformar la sociedad en aquella época.
Desde la Comisión responsable de la organización de la Beatificación piden recordarla con todos los atributos de una mujer laica, religiosa, heroica, trabajadora y comprometida con la realidad histórica, cultural y religiosa de su tiempo. Aseguran que fue una mujer silenciada que no estuvo silenciosa.