Faltaban dos horas para que empezara el Año Nuevo y los últimos clientes empezaban a salir del local de pirotecnia ubicado en el cruce de la avenida Yrigoyen y Ecuador de la ciudad bonaerense de Pergamino.
En ese momento, cuando el matrimonio dueño del local se disponía a cenar con su familia en el lugar, fueron sorprendidos por tres delincuentes encapuchados.
Dos se bajaron de la moto en la que habían llegado e irrumpieron en el negocio y el tercero se quedó afuera esperando para emprender lafuga. A pesar de que uno de ellos estaba armado, el comerciante y otro de los hombres que lo acompañaban reaccionaron para defender al resto de sus familiares y empezaron un forcejeo con el ladrón.
Los motochorros escaparon pero uno de ellos sólo pudo correr unos pocos metros. Había recibido un disparo en la espalda durante el forcejeo y cayó muerto en la vereda. Se trataba de Marcos Escobar, de 15 años. Era el único de los ladrones que estaba desarmado.
Iván Ludueña, uno de sus cómplices de 19 años, se entregó espontáneamente el domingo y el abogado del tercer delincuente, Ariel Jaime, se presentó y dijo que su cliente estaba alojado en el hospital local con una herida de bala en el hombro.
Los dos quedaron detenidos pero negaron haber sido los autores del disparo que mató a Escobar.