Un bebé que había nacido con sólo 27 semanas de gestación y pesaba 750 gramos, para después permanecer casi 11 meses internado en un centro asistencial de la la ciudad de Posadas, en Misiones, a la espera de una cama en el Hospital Garraham de Buenos Aires, murió este medio día.
Mientras el pequeño se encontraba internado en el sanatorio Boratti, de la capital misionera, sus padres, una pareja de policías de la localidad misionera de San Javier, no perdían la esperanzas aunque su patología respiratoria precisaba de una atención de mayor complejidad, informó el diario Territorio.
El pequeño, llamado Ramiro Suárez, se alimentaba por sonda y padecía displasia broncopulmonar, una enfermedad obstructiva crónica severa que se presenta en bebés prematuros, principalmente en los menores de un kilo de peso y 28 semanas de edad gestacional.
Semanas atrás, su madre Miriam había expresado: "Ramiro tiene muchas ganas de vivir, él supera y sale adelante, y estamos pidiendo mucho a Dios ese lugarcito para que lo puedan atender". "El problema no es el traslado, necesitamos conseguir una cama para que lo puedan atender, estamos en lista de espera pero mi hijo necesita ayuda", contó su ma