Las autoridades de la Estación Terminal de Ómnibus trabajan a contratiempo para poner en condiciones más espacio que les permita acoger, con algún nivel de confort, a miles de pasajeros que calculan que llegarán por vía terrestre tras el cierre de El Plumerillo desde septiembre.
Así, ya han comenzado a preparar salas de espera en la planta alta de la nave sudeste, en donde antes funcionaban los consultorios externos del Hospital Central.
Para ello, avanzarán con un acondicionamiento sencillo: pisos de goma e iluminación a full, además de asientos para que la gente pueda esperar sus ómnibus, habida cuenta que se espera una verdadera explosión de gente en la zona.
También están requiriendo mayor presencia policial, la activación del escuadrón de Gendarmería que ya está instalado en el lugar y la llegada de inspectores municipales de Guaymallén para controlar la venta informal en la zona.
Uno de los principales problemas con los que se han encontrado es que no funcionan los ascensores desde hace décadas y tampoco las escaleras mecánicas, por lo que la inversión que se debe afrontar es grande y además, sorpresiva.