Secuestraron la Torineta de mi amigo Ariel

No es un auto cualquiera y mi amigo no es una persona cualquiera. Una grúa se llevó su auto porque no luce como algunos esperan. A él, como a Atahualpa Yupanqui, no le gusta engrasar los ejes...

"Porque no engraso los ejes, me llaman abandonao. Si a mí me gusta que suenen, ¿pa qué los quiero engrasaos?... Los ejes de mi carreta, nunca los voy a engrasar", Atahualpa Yupanqui.

¿Qué es eso de la "buena presencia" y de la importancia de la "primera impresión"? ¿Qué es eso del 'dress code', de las pasarelas y de las tendencias de la temporada otoño-invierno? La elegancia es una forma de la cobardía y el mundo de la moda es un mundo, como el del periodismo, de no más de diez centímetros de hondura.

Esto no tiene que ver directamente con la Torineta de mi amigo el negro Ariel, pero, bueno, indirectamente, sí.

Y me permito decir hoy, aquí, 20 de julio, Día del Amigo: me cago en todas y cada una de las fiestas del Día del Amigo y en todas las revistas de moda y en los adalides de las apariencias apropiadas y en las piedras preciosas y en los buenos modales y me cago en los protocolos y en las publicidades de perfumes y me cago en James Bond y en Victoria's Secret y en todos los concursos de belleza, porque la belleza, en este despiadado sistema de consumo, es una abstracción morbosa y la moda, su socia, una prostituta vip y también me cago en los espacios vip y en todo catálogo de "very important person".

Y sepan disculpar los ojos delicados tener que condescender en el hecho de que me "cago", pero no hay mejor palabra para el caso, si la intención es -justamente- renegar de quienes guardan apariencias. Yo me cago, tú te cagas y nosotros nos cagamos en los mercaderes y en la venta desorbitada de túnicas.

"El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo", dijo un hippie judío que, a los 33, ya había cambiado la historia de este circo, entre otras cosas, cagándose en los mercaderes de los templos.

En fin, ya no recuerdo en qué estábamos... Ah, sí, la Torineta de mi amigo Ariel.

Ya iremos al caso, pero antes, sigamos así: una de las frases más espantosa que he oído en mi vida es pronunciada habitualmente por la tal Mirtha Legrand, una mujer que ha hecho un culto de la apariencia y sus cirujanas liviandades y que no goza ni de un céntimo de mi aprecio. 

Dice la 'diva', suelta de cuerpo, dejando sobre la mesa la síntesis de lo que la experiencia ha obrado en ella:

- Como te ven, te tratan; si te ven mal, te maltratan.

He aquí una exacta apología del delito de indolencia social: ¿qué carajo significa esto?, ¿Te tienen que ver "bien vestido" para tratarte bien?, ¿corresponde que te maltraten si te vestís para el orto? Esta mujer y su frase son la consagración de la banalidad, la discriminación y la indignidad (bueno, aquí estoy exagerando un poco).

Sin embargo, no era de estas cosas precisamente de lo quería hablar, sino de la Torineta (un Torino-camioneta, claro) de mi amigo Ariel. Es que a mi amigo Ariel le secuestraron debidamente la Torineta por portación de mala facha de la mismísima puerta de su casa. La vieron mal y, siguiendo la enseñanza de Legrand, la maltrataron y una grúa -fría, circunspecta, eficaz-, seguramente tras una denuncia de un vecino parecido a la grúa, se la llevó a la playa San Agustín, ese lugar lleno de despedidas, pero despojado de amor. 

Encima, fiel a su estilo, Ariel nunca está donde debería estar: ahora, mientras su Torineta cumple condena en San Agustín por portación de rostro en la vía pública, él está en la Isla de Pascua construyendo un restaurante y el otro día estaba en la India y el otro día estaba en cualquiera y así y asá, saltando y cabeceando y, por eso, aunque no nos vemos nunca, tal vez por esto y por aquello otro, somos amigos.

¿Por qué se llevaron la Torineta con una grúa vigilante? A ver, ¿por fea, por lucir abandonada, por no estar a la moda, por salir del canon, por mostrarse desprejuiciada, casi hippie, y no recibir mayores tratamientos de higiene, por mostrar sus partes o porque Ariel no engrasa sus ejes? 

Es un mundo cruel éste que nos hemos fabricado. Las leyes están hechas para apartarnos de toda forma diversa de la belleza. 

Ayer, con dolor en el alma y la piel bronceada, el negro Ariel, desde la isla de Pascua, escribió en su muro de Facebook (obviamente, lo sujetaremos a la moda de corregir ortografías y estilo, porque una cosa es putear y otra muy distinta, escribir con errores): 

"Estimados del Facebook: necesito la ayuda de un abogado aguerrido y tenaz que quiera patrocinarme para solucionar este problema: estando yo muy lejos de la Argentina, resulta que la semana pasada alguien denunció que mi camioneta estaba abandonada en la calle Alpatacal y Ferroviarios Argentinos de la Sexta Sección; y la Municipalidad de Capital fue con una grúa y se la llevó a la Playa San Agustín! Ahora me pusieron una multa, me van a cobrar la grúa y cada día que pase retenida! Increíble. Pasa que parece que mi camioneta no reúne las condiciones estéticas para la sociedad y para el municipio. Alguien me la grafiteó y las hojas del otoño le dieron apariencia de abandono. Por esto, seguramente, alguien la denunció como abandonada y se la llevaron! Esto es lo más injusto que me ha tocado vivir. La camioneta estaba bien estacionada, no debe ni una sola patente y no tiene ni una deuda por multas de tránsito, también yo estoy al día en todos los pagos referidos a vecino de la municipalidad. Mi camioneta es tan particular, que no tiene valor comercial por su estética... mi estética. Su valor es netamente emotivo. Si sigue ahí hasta que pueda regresar seguramente la municipalidad me cobrará más por sacarla de la playa que su magro valor comercial. Es por esto que necesito que alguien me ayude a demandar al municipio por este atropello gratuito al que me han sometido. Lamento que mi estética automovilística moleste la mirada de quien me denunció. Necesito ayuda y también que repliquen este mensaje para encontrar a ese abogado que pueda ayudarme a realizar esta defensa. Que se haga Justicia para poder seguir siendo libres".

Por suerte, porque el mundo aún es bello, el abogado que el negro Ariel requiere ya se manifestó, y uno de prestigio, por puro homenaje a la singular belleza de Torineta y la actitud de su dueño, porque -sépanlo- la Torineta es obra de las manos del negro Ariel, quien -entre muchas cosas- es básicamente un artista y un ebanista y diseñador de muebles de altísimo talento.

A nuestras espaldas, perdidos como tesoros de barcos piratas, quedaron aquellos años locos en que poníamos el mundo patas para arriba y nos cerraban las puertas de los bares, pero para dejarnos afuera. Algún rescate debidamente pagado en una comisaría, fiestas patéticas, consumaciones y consumos y cosas por el estilo quedaron atrás. Ahora, resistiríamos cualquier control antidóping; él se dedica a diseñar hermosamente productos, bucear en aguas frías y caminar descalzo y yo me dedico a criar niños hermosos como caballos y a cuidar mis trabajos como un buen perro.

Por eso, es que... Oh, disculpen, es Ariel, en el chat de mi Facebook. Le cuento que estoy escribiendo su nota, que no me rompa las bolas, pero está nervioso por lo que ocurre y me dice lo siguiente:

- Ayudame, hermano, la Torineta fue puramente discriminada por su aspecto. Lo sentí así. Fijate que es un invento mío; yo la dejé así.

- Sé lo que significa para vos...

- Yo mismo la corté. Ella es especial, Cuando entro en los barrios carenciados la gente la mira y sonríe con felicidad. Los carreteleros me saludan como si fuéramos familiares. Y también entra a los barrios más caros... Ella es especial y a alguien no le gustó eso, que pintura solo sea antióxido, que tenga un grafiti y sea descapotable. Y yo la estaciono frente a mi casa en la Sexta, te aseguro que la estaciono en el barrio San Martín, donde es conocida, y la dejo diez años y la muni no se la lleva. Y ningún vecino la denunciaría... Son códigos sociales, autonormados por clases y/o condiciones sociales.

- Bueno, ya. Mandame una foto como la gente. Ah, y feliz cumpleaños, hoy es tu cumpleaños... 

- Ah, sí. 

Obviamente, la foto como la gente no llegó o llegó tarde, pero es lo de menos: a pesar de los años, Ariel sigue siendo Ariel y yo, pues, yo. Es Ariel, el negro Ariel, el Felipe, el Boliviano, el creador de la Torineta y el que en su Facebook se presenta como Presidente, Dueño y Fundador de "Qué te calienta". El que el otro día, creo que el año pasado, me escribió:

- ¿Qué hora es allá?

- Casi las nueve de la mañana, ¿cómo que allá?, ¿dónde estás?

- En la India... Estoy perdido en una playita llamada On Beach, al sur de la India, en el interior de Gokarna...

- Qué maravilla...

- Realmente lo es. O te enamoras al toque o te subís de nuevo al avión. Al que le gusta la cagada, se queda de una. Esto es otro mundo realmente, otro. Este lugar puede llegar a ser todo lo que se te ocurra. Hay mil doscientos millones de historias sucediendo a diario y una manera de vivir que los puede convertir en eternos, realmente eternos, de alguna manera ya espiritualmente lo son.

Así es el negro Ariel, el dueño de la Torineta: un ser oscuro lleno de luz. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a separarlos? 

Ulises Naranjo.