Los animales en las calles se han transformado en un problema de muchos países. Además de la cruel vida que les toca llevar, también representan un dilema para las ciudades: pueden ser foco de infecciones, algunos pueden reaccionar de manera violenta, generan ruidos molestos, contaminación del agua y muchas otras situaciones.
Una solución posible es la que se aplicó en Holanda, allí hicieron las cosas bien acabaron con el problema de los perros callejeros, pero de la manera correcta: sin matarlos.
Elinforme How Holland became free of stray dogs (Cómo Holanda se volvió libre de perros callejeros, en español), realizado por Dogresearch en el 2012, adelantó las medidas que el país tomó para triunfar en esa materia, mencionando también los problemas a los que se ha tenido que enfrentar a través del tiempo.
En el siglo XIX estaba de moda tener un perro de raza y bien alimentado, así que prácticamente en todas las casas había uno. Lamentablemente, como en esa época era más difícil poder alimentar a una familia, muchas veces los hogares terminaban echando a la calle a su perro.
Así los perros se multiplicaron rápidamente en una ola de pasión canina europea.
En los Países Bajos la primera señal la dio en el 1864, al crear una Agencia de Protección Animal. Más tarde, casi un centenario después, se firmó la acta de Protección Animal en 1962, seguida a fines del siglo XX por la ley del Bienestar Animal.
Esta última fue clave en crear conciencia respecto a esta materia y prohibió a cualquier dueño de un animal el negarle los cuidados necesarios o abusar de ellos. ¿El castigo por este delito? Hasta tres años de prisión o una multa de más de 16 mil euros.
Desde ahí, la mentalidad de los holandeses respecto a los animales cambió. Desde tener una relación en donde el humano era un amo y el perro un subordinado, el asunto mutó hasta llegar al punto en el que ambos eran considerados "amigos".
Eso incidió en que, por ejemplo, el país fuera uno de los primeros en tener un partido político principalmente animalista con representación en el Congreso.
Otro aspecto relevante es el enorme esfuerzo que ha llevado a cabo en los Países Bajos en sus campañas de esterilización. Más del 70% de las perritas fueron operadas y los gobiernos locales desembolsaron una gran cantidad de dinero para que las campañas fueran gratuitas. En algunos casos, incluso fue obligatorio para los dueños llevar a su perro.
El país creó un sistema de impuestos y registración para los dueños de perros, al igual que Alemania o algunas ciudades de España. Una vez al año, se debe pagar una cifra al municipio según la cantidad de perros que tenga una familia. El monto varía según cada lugar, pero en algunos se pueden llegar a pagar hasta 224 euros por tres perros.
Fuente: El Definido