Nuevos detalles se van conociendo sobre el brutal crimen de la pequeña Micaela Ortega, la niña de 12 años que apareció muerta el sábado en la localidad de Ingeniero White, provincia de Buenos Aires.
Jonathan Luna, el único acusado de asesinar a la pequeña, le confesó a un policía minutos después de entregarse que la mató porque "no quiso mantener relaciones sexuales".
Sin embargo, la declaración que le hizo Luna al oficial no tiene peso judicial porque fue hecha en la comisaría, y no ante el fiscal De Lucía, quien tiene a cargo la causa. El fiscal caratuló la causa como "homicidio criminis causa", que significa que Luna la mató para conseguir impunidad por otro delito, según informa el diario Popular.
Luna, de 26 años, oriundo de Tucumán, fue detenido en la madrugada del domingo cuando se quebró y confesó que era el autor del asesinato de la pequeña.