Haciéndose el gracioso, provocó una pelea con otro de los invitados y todo terminó en una tragedia. No hubo armas de por medio: hay testigos que aseguran que sólo fue un empujón y otros hablan de una trompada, pero el resultado fue el menos esperado.
Alfredo Fabián Valdez se fue de espalda, golpeó la nuca contra el pedal de una moto y no se levantó más. Así fue que de un minuto a otro la fiesta acabó con un muerto y días después con uno de los invitados acusado de asesinato.
Dos meses pasó preso hasta que le atribuyeron un homicidio atenuado, el preterintencional, y quedó libre. Esa es una figura intermedia entre el homicidio simple y el culposo, y se configura cuando alguien quiere cometer un daño en la salud de otro pero no la muerte, aunque su acción desencadene ese resultado letal.
Por eso Cristian Enrique Villafañe recuperó su libertad tras ser procesado sin prisión preventiva, por el juez a cargo del Cuarto Juzgado de Instrucción, Benedicto Correa. En su fallo, el magistrado afirma: "La denominación homicidio preterintencional obedece al prefijo ‘preter’ que significa ‘más allá de’, por lo que preterintencionalidad significa 'más allá de la intención'".
Fuente: Diario de Cuyo.