Tras 44 años, Robledo Puch salió de la cárcel

El máximo asesino serial de la historia argentina abandonó el penal de Sierra Chica por primera vez desde 1972. Lo hizo para ser sometido a pericias psicológicas.

Foto: Clarín
Foto: Clarín

Este martes, Carlos Eduardo Robledo Puch (64) vivió un hecho insólito: salió de la cárcel de Sierra Chica para ser sometido a una serie de estudios psicológicos en San Isidro. El llamado "Ángel Negro" lleva preso 44 años por haber matado a once personas entre 1971 y 1972.

Robledo Puch fue llevado esta mañana a la Asesoría Pericial de San Isidro. En medio de un importante operativo de seguridad, "El Ángel de la muerte" fue llevado en una camioneta del Servicio Penitenciario, que lo trasladó desde la Cárcel de Sierra Chica a la oficina judicial a la que ingresó a las 9:30.

Puch, trasladado esta mañana.

"Los estudios seguro le darán mal, creo que le traslado es más que nada para hacer un poco de circo", vaticinan.

El asesino múltiple más famoso de la historia criminal argentina volvió a San Isidro después de 44 años. "Los estudios son por su deteriorado estado de salud, no quiere decir que se esté analizando su libertad. Pidió la pulsera electrónica", dijeron fuentes judiciales.

Hoy en día, Robledo Puch sabe que ningún juez lo quiere liberar. Lleva preso 44 años aunque pide su libertad desde hace diez años. Pero esta vez no hizo el pedido ante un juez de San Isidro. Fue mucho más lejos: hace dos meses le mandó una carta a la gobernadora María Eugenia Vidal.


"Robledo se la pasa escribiendo cartas al Papa y a los políticos. En una época le mandaba escritos a Jorge Lanata. Esta vez le escribió a Vidal para que interceda ante Macri. No sabemos si a ella le dieron la carta, pero tenemos una copia porque él nos la mandó", dijo la fuente citada por el medio porteño.

Sobre la carta a Vidal, ésta decía: "Gobernadora Vidal: yo no he matado ni lastimado jamás a nadie. Apelo a su razonamiento humanitario más allá de toda ley o empirismos, la cual ha convertido mi pena en una condena inexorablemente perpetua, en el sentido de que sólo se agotaría con la muerte física en prisión, lo que impediría la reincorporación a la sociedad".