"Por favor dile a mi padre que no vuelva a salir a despedirme"; pero su padre (un señor con mucho humor y amputado de una pierna) decidió darle una ingeniosa lección.
Dale, sabiendo que a su hijo le daba vergüenza, decidió que no sólo iba a salir cada día a despedirlo a la parada del autobús, sino que lo haría de la manera más divertida y ridícula posible.
Fuente: Un Recreo.