Esta mañana, publicamos una denuncia de docentes de la escuela "Emilio Civit", por el trato que el director de la escuela propinó al profesor Dionisio Salas Astorga, también conocido escritor y representante gremial del establecimiento.
Según la denuncia, Alfredo Bendini le dijo, entre otras cosas, “"Hacés lo que se te cantan las pelotas"”; "yo acá soy el director y me tenés que informar a mí”, yo grito y hablo donde quiero"”; "vos no me vas a decir cómo ni dónde hablar chileno hijo de puta"; "¿por qué no te volvés a tu país?”".
Ya antes, Mdz había dado cuenta de otra denuncia contra el director, por tratar discriminar a un alumno, delante de toda la formación escolar. Según consta la denuncia de un padre, Bendini ‘dijo a un alumno: "¿Sos rarito vos? o ¿pateas para el otro lado?’”. ‘Vamos a ver si debajo del pantalón también llevan bombachita rosada’". Además, según nota que publicó Jimena Catalá, periodista de nuestro diario, "no satisfecho con eso prosiguió: ‘A ver si las preceptoras hacen algo, por que hace años que les digo y no hacen nada’, para rematar dijo ‘hay profesores que no hacen nada, vienen a robarse el sueldo".
Al respecto de los últimos hechos denunciados, el acusado ante la supervisión correspondiente de la Dirección General de Escuelas dio a Mdz su versión de lo sucedido.
"Mire, le voy a contar algo: soy una persona grande y como tal tengo algunos frenos inhibitorios que me funcionan, sobre todo hacia el interior del establecimiento a mi cargo. Esa es una denuncia falaz e infundada. En en el interior de la escuela es imposible que uno, teniendo tanta experiencia, sea tan poco profesional como para no usar los frenos inhibitorios para no exceder determinado marco", inicia el directivo.
- ¿Por qué varios profesores de la escuela indican lo contrario?
- Reitero que es falaz e infundado lo que se plantea.
- Entonces, según su visión, ¿cómo ocurrieron los hechos?
- No es según mi visión, yo le voy a contar la verdad de los hechos...
- Pero hay profesores que han denunciado cosas contrarias a las que usted afirma...
- Mire, yo digo le diré cómo ocurrieron, no como dice una denuncia que seguramente dice otra cosa. Yo, que soy el denunciado, puedo describir cómo fue la cosa...
- ...
- En la mañana temprano el señor Salas Astorga ingresa por una de las puertas, cuando los alumnos izan la bandera y yo le pregunto, en un tono que puede ser más dulce o menos dulce, en el tono sonoro que me sale, que es alto: ¿Profesor usted avisó a los directivos que no iba a venir a dar clases? Él me respondió que le avisó a los celadores y preceptores. Había mil alumnos de testigos. Mi tono puede ser criticable o no y él es un representante legal, que no tiene que pedir permiso...
- ¿Eso fue todo lo que ocurrió?
- No, después me fui a la calle, donde una madre me regaló una linda manzana red delicious, y aparece este señor y después de eso yo no me acuerdo más de nada...
- ¿Cómo que no recuerda nada?
- No... no recuerdo qué pasó afuera de la escuela...
- ¿No recuerda haberlo insultado, gritado y discriminado, por ejemplo?
- No recuerdo nada, pero la historia sigue. Ya dentro de la escuela, a las 9, salgo de la oficina mía y me dirijo adonde dejo el automóvil. Al pasar por la sala de profesores estaba este señor y me increpó de mal modo y me tuteó y eso no corresponde... Y generamos una discusión y tiene que haber sido en términos muy fuertes, muy graves, altos, porque es mi costumbre hablar alto. No dudo que haya sido en tono elevado, pero sin haber insultado, yo no lo hago en el ámbito de una escuela, esto está prohibido y, si alguno escuchó un insulto, no sé de dónde lo habrá oído. De esto estoy seguro, llevo muchos años de profesionalismo...
- …
- Mire, Maradona estará gordo, pero todavía hace muchos chiches con la pelota. Yo aprendí, tengo experiencia y tengo sangre italiana. La tanada se te sube a la cabeza, a veces, pero con eso y todo, indudablemente hay un profesionalismo y frenos inhibitorios que hasta el insulto uno no llega en el ámbito institucional. Afuera, puede ocurrir, pero no adentro de la escuela.
- Entonces, para cerrar, ¿de los insultos y discriminación no recuerda nada?
- No... De eso no recuerdo nada de nada.